En el Boletín Oficial del Estado (BOE) del 30 de noviembre de 1939, se publicó la anexión del municipio de San Lorenzo al de Las Palmas de Gran Canaria. Se finalizaba así, con broche de oro, un largo proceso administrativo. Serrano Suñer, ministro de la Gobernación, había dado luz verde al proceso y a partir de ese momento, sin remedio, la vida de miles de canarios cambió para siempre.

Años después, el pasado 28 de julio de 2017 el Cabildo de Gran Canaria tuvo que debatir en el pleno sobre el Municipio de San Lorenzo. Lo hicieron por imperativo legal, ya que ni miembros de la actual corporación ni de la oposición, pensaron jamás que llegaría el momento en que se votaría la revisión del acuerdo de anexión del antiguo municipio de San Lorenzo al de Las Palmas de Gran Canaria, una revisión a la que la corporación insular se ve obligada por una sentencia del Juzgado de lo Contencioso Administrativo nº 4 de Las Palmas.

La vida de miles de canarios

cambió para siempre

Tal vez, este tema haya pasado desapercibido para muchos. El tema que subyace y que no se quiere explicar, explícitamente, es que hasta 1939 existió en Gran Canaria el municipio de San Lorenzo, que durante la guerra civil fue anexionado de forma irregular a la capital, que necesitaba expandirse.

Para empezar, optó por hacerlo a través de los territorios de Guanarteme, Escaleritas y Schamann con el beneplácito de especuladores y la aquiescencia de las autoridades de la época. La guerra civil y la posterior represión sirvieron en bandeja de plata la anhelada anexión de las propiedades del denominado «ayuntamiento rojo».

Más de la mitad del actual municipio de Las Palmas, pertenecía a San Lorenzo: además de los mencionados terrenos de Guanarteme, Escaleritas, Schamann, el antiguo munipio agrario comprendía lo que hoy es Siete Palmas, Cruz de Piedra, Barranquillo de Don Zoilo, El Polvorín, Las Arenas, La Minilla, El Cardón, Chile, Las Torres, San Lorenzo, Lomo de los Frailes, Casa Ayala, Siete Puertas, La Milagrosa, El Toscón, Tamaraceite y hasta llegar a Tenoya, entre otros muchos pueblos.

San Lorenzo pues, era toda una jurisdicción municipal aparte de Las Palmas de Gran Canaria como lo es, por poner un ejemplo Guía y Gáldar. A pesar de que pertenecíamos a un municipio diferente, hay pocos docentes que tanto en sus clases como en su bibliografía citen a este municipio desaparecido, sólo se cita la expansión de la capital de forma y modo que pareciera que se extendió «mágicamente» por terrenos baldíos sin dueño ni población, abandonados a su suerte.

Diga lo que diga el ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria en el reciente informe que ha remitido al Cabildo, previa petición de éste, en el proceso de anexión no se cumplieron ninguno de los trámites administrativos necesarios, como por ejemplo consultar a los ciudadanos sobre la misma.

Se creó una verdad conveniente. Como historiadora la versión plasmada en el informe del ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria me genera serias dudas.

¿De verdad alguien cree que en el terror de la postguerra algún ciudadano de la municipalidad de San Lorenzo iba a postularse en contra de la anexión?

¿Tuvo la población acceso al boletín donde se anunciaba que se podían hacer alegaciones a este trámite?

¿Sabían leerlo e interpretarlo?

Portada del Diario Falange del 24 de Diciembre de 1939

Finalmente otro de los argumentos esgrimidos por la capital es que el territorio y población del municipio está, actualmente, perfectamente integrado en Las Palmas de Gran Canaria. Simplemente es mentira, cualquier persona que haya caminado por los barrios y pueblos que he mencionado anteriormente observará grandes diferencias entre ellos.

Si abren los ojos al gran desarraigo y deterioro de esta zona tendrán pruebas de sobra de que Las Palmas capital no es lo mismo que los «barrios de la ciudad alta o periferia». Curiosamente, una de las razones que se argumentó en 1939 para que Las Palmas anexionara a San Lorenzo fue el «abandono» en que se tenía a la población. Concluiré lanzando al aire la siguiente pregunta:

¿Debe pues extrañarnos que un notable porcentaje de la población de este término municipal abogue por recuperar su autogobierno y promueva la desanexión de la capital?

Les dejo con esta pregunta que invita a la reflexión.  

Si creemos en la política como en ‘el arte de lo posible’ pueden encontrarse puntos de encuentro y alzarse puentes de diálogo. Uno de ellos podría materializarse a través de la creación de un centro de interpretación que simbolizaría una justa reparación a la memoria colectiva del municipio de San Lorenzo.


Para aquellos curiosos que deseen saber más, les dejo este link.