Antigua,

un lugar mágico donde sonreír

Cuando hablamos de Antigua, recordamos –con devoción– uno de los lugares más entrañables de nuestro archipiélago. Este municipio de Fuerteventura se puede disfrutar en una excursión (y recrearse con su entorno luminoso y su magnífico casco antiguo –entre otros lugares y cuestiones de interés–); o bien, se puede optar por «vivir Antigua» –por sentir su «atmósfera», su calidad humana–; pasando en él, algo más de una semana, para descubrir una maravillosa forma de ser, la de sus gentes, abiertas hacia el visitante –un majorero más– que, a los pocos minutos en la isla, dejará de sentirse extranjero.

Así es Antigua,

así se siente Fuerteventura

Abel Rincón

Una de las piezas arquitectónicas que no te puedes perder, una vez hayas llegado a Antigua, es la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de Antigua, que data del siglo XVI.

Compuesto por una sola nave, el templo está vinculado a la aparición de la Virgen en un paraje próximo. En su interior destacan piezas de arte de entre los siglos XVII y XIX como, por ejemplo, el Crucificado del retablo de la Virgen de los Dolores y el San José.

De vuelta al casco antiguo, uno de los edificios más emblemáticos, también de obligada visita, es la Casa del Portón (de entre los siglos XVIII y XIX); amén del Centro Molino de La Antigua, cuyo conjunto –de reminiscencias quijotescas– de jardín y antiguo molino de gofio merece la pena ser destacado en una visita.

Otro día, seguiremos ahondando en las no pocas joyas que atesora Antigua; por el momento, necesitamos feedback: ¿qué es lo que más te gusta de Antigua?

¿A nosotros?

Su magia, un lugar mágico donde sonreír