Bionacionalismo y

conciencia animalista

En el interesante informe-ponencia «Pensando en el futuro, una Canarias sostenible. Apostar por la sostenibilidad para para un desarrollo equitativo» de David de la Hoz Fernández y Guadalupe González Taño, se avanza uno de los conceptos con más presente y futuro del nacionalismo canario del s. XXI: Bionacionalismo, de este modo:

«(…) Debemos aspirar a una idea que integre la modernidad, la sostenibilidad, la universalidad con la realidad administrativa y las singularidades históricas. Una idea que podría definirse como Bionacionalismo por comprometerse con el sistema de vida que lo soporta. Se trata de algo imprescindible1».

Esta idea está entrelazada con otras, por ejemplo, desarrollo sostenible (y en ella, las de techo ambiental o suelo social); ampliando lo anterior, queremos aportar un nuevo nexo de importancia fundamental.

Nuestra tesis es la siguiente: una conciencia bionacionalista implica necesariamente una conciencia animalista, comprendiendo ésta como la defensa a la vida de todos los animales, más allá de cualquier antropocentrismo y especismo2 –esos grandes prejuicios de la tradición occidental, según Peter Singer–.

Y nuestra tesis se basa en dos argumentos:

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El primero es que la conciencia y defensa del medio ambiente, implica la de aquellos que son una parte fundamental del mismo, los animales, ese conjunto de seres vivos, entre los cuales, estamos nosotros, los seres humanos, como ya reflexionaron la historia de estos movimientos sociales.

Un animal padece dolor y sufrimiento como cualquier ser humano (aquí está la clave, en esa facultad básica que es su capacidad de sufrir), exactamente localizado en el sistema límbico como ha demostrado la ciencia actual. Un mundo con conciencia animalista es un mundo más compasivo, con más empatía hacia el otro, mejorándonos individual y colectivamente –lo demás, es cronificar formas de barbarie por argumentos culturales–.

Un animal padece dolor y sufrimiento

como cualquier ser humano

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Segundo: la conciencia y defensa de la diversidad biológica dentro de esa visión sistémica que es el medio ambiente, implica la de la diversidad animal, y ésta sólo puede ser reflejada en su diferencia desde la conciencia animalista.

Canarias es un ecosistema natural que conlleva la defensa de la vida de todo animal que habite en ella, y esto significa un principio de universalidad que hace potente la idea de bionacionalismo: Canarias es una parte del mundo, y en la misma medida, defendiendo esas ideas en nuestro contexto, significa que las aplicamos en el contexto de la globalización del s. XXI. Cuidar Canarias es, siempre, cuidar todas sus formas de vida, y ello es universalizable a cualquier lugar de nuestro mundo.

Cuidar Canarias

es, siempre, cuidar todas sus formas de vida


1 P. 6, «Pensando en el futuro, una Canarias sostenible. Apostar por la sostenibilidad para para un desarrollo equitativo» de David de la Hoz Fernández y Guadalupe González Taño.

2 En su obra Liberación animal (1975) Peter Singer utiliza el término especismo para referirse al «prejuicio o actitud parcial favorable a los intereses de los miembros de nuestra propia especie y en contra de los de otras»; antropocentrismo significa ese prejuicio por el cual se desarrolla la cultura desde la visión de una especie superior, el ser humano, basada en una genealogía religiosa que nos piensa únicos y diferentes, desde una posición superior. Como vemos, especismo y antropocentrismo van unidos, debiendo evitar simplificaciones y malentendidos que desvirtúan aquello de lo que estamos hablando, como lo explican Ana D. Verdú y José Tomás García en su artículo «La ética animalista y su contribución al desarrollo social»:

«Por supuesto, cuando desde el animalismo se habla de igualdad, no se persigue la humanización de todos los seres vivos atribuyéndoles características propias de nuestra especie. Al contrario, lo que se pretende es admitir que el igual derecho a la vida requiere del respeto a la diferencia como valor aplicable a todo ser vivo, lo que rompe la lógica tradicional proveniente del cristianismo que coloca a todas las especies «inferiores» al servicio del hombre».