Arena,

ceniza y sal

Nuevamente, África, nuestro continente hermano, nos envía aire cargado de calima, y aquí en Canarias lo notamos en los cristales de las ventanas, en nuestras terrazas…

Calima, 

nuestro nexo con el desierto

Para aquel visitante que se haya encontrado «de bruces» con ella, diremos que nuestra querida calima no es más que una amalgama de partículas que flotan, suspendidas en el aire.

Su presencia modifica la visibilidad: confiere al paisaje cierto halo de opacidad y misterio. Estas partículas –que comprenden elementos de diversa naturaleza– forman el polvo que proviene del desierto, y se componen, principalmente, de arena, ceniza y sal.

La calima o calina es un fenómeno meteorológico consistente en la presencia en la atmósfera de partículas muy pequeñas de polvo, cenizas, arcilla o arena en suspensión. (…) Puede deberse a las tormentas de arena, fenómeno frecuente en los países del Mediterráneo, en las Islas Canarias y otras zonas.

Wikipedia

¿Afecta a

nuestra salud?

Los principales problemas relacionados con la presencia de calima afectan al aparato respiratorio, incidiendo principalmente, en la irritación de mucosas. Por ello, es importante estar pendiente de las predicciones meteorológicas y adoptar una serie de medidas que mitiguen sus efectos (sobre todo, si padecemos algún tipo de alergia); a saber:

1

Mantener las ventanas cerradas.

2

Usar mascarillas si tenemos que salir a la calle.

3

Evitar la práctica de ejercicio al aire libre.

4

Ingerir abundantes líquidos, con especial atención a los  niños y ancianos (para evitar que se puedan deshidratar).

Aún siguiendo estos consejos, ¡ojo! Si nos sentimos mal, a causa de este cambio de tiempo, y notamos que NO PODEMOS RESPIRAR BIEN, debemos acudir al médico rápidamente; para que nos asesore y nos prescriba el tratamiento más adecuado. La «buena» noticia es que su presencia no suele prolongarse más de cinco o siete días.