Canarias se juega mucho frente a los intereses petrolíferos de Marruecos. El hecho es el siguiente tal como se ha adelantado en los medios, recordando otro triste precedente:

«En enero de 2015 la compañía española Repsol decidió abandonar la búsqueda de hidrocarburos en aguas próximas a las Canarias, después de que el sondeo de la zona denominada Sandía diera resultado poco atractivos para la explotación comercial de gas. Las prospecciones autorizadas en estas aguas territoriales españolas por el ministerio de Energía provocaron una importante respuesta de entidades ciudadanas y grupos ecologistas, preocupadas por el impacto que podría tener en las Canarias cualquier vertido de petróleo. (Ver más información en La Vanguardia)

La polémica sobre las prospecciones de hidrocarburos cerca de Canarias parecía totalmente zanjada hasta ahora, cuando se ha conocido que Marruecos ha concedido un permiso a la empresa italiana ENI para explorar los recursos de gas y petróleo en una zona cercana a la estudiada por Repsol. El caso abierto ahora se centra en una franja del Atlántico situada entre la costa de Tarfaya y la mediana que separa la zona bajo jurisdicción marroquí del espacio marítimo de Canarias administrado por España.

Una nota informativa difundida por ENI el pasado 20 de diciembre indica que esta empresa italiana ha firmado un acuerdo petrolero con la compañía estatal marroquí ONHYM para trabajar en la zona conocida técnicamente como Tarfaya Offshore Shallow».

«Nueva polémica por la prospección de hidrocarburos cerca de Canarias», La Vanguardia.

Por todo lo anterior, Ana Oramas, la diputada nacionalista de Coalición Canaria (CC), ha solicitado este lunes la comparecencia del ministro de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, para que informe públicamente sobre las prospecciones petrolíferas autorizadas por Marruecos en aguas cercanas a nuestro archipiélago.

Todo ello con un objetivo: España y la Unión Europea deberían actuar para que no se lleven a cabo las prospecciones permitidas por Rabat a la empresa ENI a unos cien kilómetros de las costas canarias de Lanzarote y Fuerteventura. Otra vez, se ve la necesidad de un gobierno nacionalista en Canarias: o defendemos nuestra tierra frente a los intereses petrolíferos de Marruecos, o no lo hará nadie por nosotros.