Una de las imágenes que evocan en nuestro imaginario palabras como verde, naturaleza, vida, humedad… es la de un extenso monte verde. La del frescor de la niebla que nos acaricia, mientras las abundantes hojas de los árboles juegan a repetirse y, al tiempo, a desdibujar la familiaridad del entorno –para hacernos sentir, permanentemente, en un entorno nuevo–. Es la magia del monte conocido como El Cedro.

«El Bosque del Cedro es un bosque húmedo de laurisilva situado en la isla de La Gomera, constituyendo una parte del conjunto boscoso del Parque Nacional de Garajonay.

Concretamente, El Cedro hace referencia a la zona noreste, en el límite del Parque Nacional y en torno al municipio de Hermigua. Cuenta con un arroyo del mismo nombre por donde corre agua durante todo el año».

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En efecto, El Bosque de El Cedro cuenta con un precioso riachuelo que transporta agua corriente durante todo el año (lo normal en otros cauces de las islas es que corra agua de manera intermitente: corre siempre en época de más precipitaciones y algunos llegan incluso a secarse en tiempos de poca lluvia).

De esta manera, El Cedro es un hermoso bosque que te invita, constantemente, a que disfrutes de sus caminos y senderos. Repleta de fábulas y leyendas, su historia no desmerece su belleza; razón por la cual El Cedro es, para muchos, uno de los más hermosos parajes de las isla de La Gomera.

Por todo lo anterior, el bosque de El Cedro es un centro de peregrinaje para muchos senderistas que encuentran en él un espacio de esparcimiento y de recreo. Entre helechos, participando de la belleza de un bosque húmedo de la laurisilva, muchos caminantes disfrutan de su estupenda ruta de senderismo.

El sendero del monte de El Cedro cuenta con seis kilómetros de ruta y el desnivel que implica no es nada desdeñable: 551 metros. Enriquece el trayecto la diversidad botánica que nos aguarda a nuestro paso; además, no puedes adivinar qué te espera al final del camino… ¡Una ERMITA! Cuyo curioso origen data de 1935. Según la Historia, fue construida por una institutriz inglesa que trabajaba para una rica familia de La Gomera. Hoy «permanece expectante» para acoger con calidez al cansado senderista.