Hoy quisiera analizar una cuestión que pasa, muchas veces, desapercibida. Y la idea surgió conversando con un dirigente histórico de Coalición Canaria (CC), hoy todavía en activo, del que guardaré el anonimato, pero del que proviene lo que ahora desarrollaré. Casi literalmente, éstas fueron sus palabras:

«Si hiciéramos un análisis de muchos avances logrados en Madrid para Canarias desde 1993, nos daríamos cuenta de que han sido iniciativas impulsadas desde CC; éstas, luego, han logrado crear consenso en los partidos nacionales que se han sumado a ellas posteriormente; la ironía es que hoy no se identifica el origen de las mismas…»

Directamente: Coalición Canaria y el efecto mímesis de los partidos nacionales que tienen su centro de decisión en Madrid. Es una verdad histórica que el nacionalismo canario ha logrado desde 1993: CC se ha convertido en un actor político que puede visibilizar su interés principal, Canarias, al margen de los intereses de los partidos nacionales (PSOE, PP, y ahora Podemos y Ciudadanos), y aún más, éstos se han mimetizado en las medidas impulsadas por ese actor principal, a través de un consenso que no hubiera sido posible sin ese impulso del nacionalismo canario.

Por ello, hay que volver a repetirlo una y otra vez: para nuestro Archipiélago es fundamental tener una voz propia nacionalista que reivindique su singularidad, tanto en el Estado español como en la Unión Europea –recordando de dónde han surgido los avances de nuestra tierra en las últimas décadas–. En palabras del gran Manuel Hermoso, el verdadero creador y catalizador del nacionalismo moderno canario (como señaló Victoriano Díaz), y artífice de CC:

«Por eso es importante que eso esté en la Constitución, que Canarias es ultraperiférica, que fue lo que yo tuve como objetivo fundamental incluir en el tratado de la UE cuando estuve en el Gobierno canario, y que se consiguió reflejar en el artículo 299.2 del Tratado de Ámsterdam.

Es necesario que figure en la Constitución para que no ocurra que uno llega a un sitio en la Península donde nos dicen: ‘Yo estuve en Canarias cuando me casé; ¡qué tierra más bonita!’.

Y tenemos que decirle que, en efecto, aquí hay hoteles de turistas, pero nuestra gente no puede ni siquiera trabajar en los hoteles, no tiene trabajo.

Eso que es bueno para Canarias, la imagen turística como el paraíso, sin embargo, no nos tratan como merecemos desde el punto de vista económico, porque hay quien desde Madrid piensa que ya los canarios tenemos bastante con el turismo.

Esta es una tierra dependiente, otro concepto no concebido adecuadamente por los falsos nacionalistas».

Entrevista a Manuel Hermoso

Esperemos que en Madrid se den cuenta de que somos algo más que una luna de miel: somos Canarias, un territorio geoestratégico fundamental entre tres continentes, Europa, África y América, y que tiene una singularidad propia que hay que reconocer, inscrita en nuestra identidad como Archipiélago atlántico.