En un día, una mañana soleada, donde el reflejo del sol, alumbraba las flores de mi jardín tan de mañana, y el rocío de la noche las embellecía; aquellas hojas verdes del naranjero destilaban gotas de agua, que se mezclaban con el olor de pequeñas flores blancas del azahar, el hechizo de su perfume inundaba el jardín al abrir la puerta todos los días, las mañanas…

El Cielo de tanta belleza, mi mirada… al amanecer, era para él, nubes azuladas, arrebujadas, parecían montañas, montículos de algodón que se deshacían en ese mar de nubes… se deslizaban lentamente… a mi me parecía que era como el reloj del tiempo… que pasa tan lento como la vida… era ¡poesía!…

Aquella niña de cinco años, cogida de la mano de su madre, con su muñeca de trapo, ella tenía un traje a rayas azules y blancos, su cara de carey, de carne rosada, ojos azules, y unas trenzas rubias, que se deslizaban de su cabeza, hacia los hombros ¡tenía vida!… apretando mi muñeca, salí hacia la calle, no sabía donde iba… tenía una púa en un dedo incrustada de un cactus, había que quitarla.

Camino a la clínica iba mirando los coches, las guaguas, las personas que caminaban, no sabía hacia dónde… estaba muy distraída. Llegamos a la clínica, entré muy tranquila, relajada…

Un gran médico, excelente amigo de la familia, decidió dormirme… para que no sufriera el dolor tan grande de abrir un dedo, solo recuerdo una mascarilla blanca ¡y mi llanto desesperado!

Instantes después, me quedé profundamente dormida… eran otros tiempos… el cloroformo de más… paró mi corazón.

…Pero las consecuencias ¡fueron las más bellas vividas de mi vida!… Entré en el túnel; invadido de una luz blanca transparente, fascinante, esplendorosa. Mi mirada no se podía apartar de ella… era electrizante, hechizante… ¡y tan llena de amor! parecía que me llamaba…

¡Fue lo más bello

que he vivido en mi vida!

Aquella experiencia donde me sentí tan feliz, de dicha jamás sentida.

…¿Aquello era el Paraíso? ¿Era Dios? ¿Era el Más Allá? Probablemente lo fuera, no me quería marchar… quería quedarme allí para siempre…

Cuando volví… siete médicos alrededor me devolvieron a la vida… sentí pena y tristeza… mi sueño se desvaneció, pero sí cambió mi vida.

Todos los que hemos vivido esa experiencia, nos cambia la vibración. NO eres ni mejor ni peor que los demás… eres diferente. Esa luz prodigiosa, se queda dentro de ti, nunca te abandonará…

Hay momentos en los que, gracias al pensamiento, me traslado a ese lugar… y encuentro la Paz y el Amor, y muy relajada… me da fuerzas para seguir adelante con los avatares del camino… No han sido fáciles pero me han enseñado a ser fuerte, valiente, a luchar y a descubrir la verdad…

Pero aquí estoy, en el mismo camino de siempre… con una sonrisa, porque la risa, el buen humor alegra, rejuvenece el alma, el espíritu. Cuando regresas de ese viaje espiritual, traes unos conocimientos… que tienes que transmitir y compartir… darlos a los demás, siempre amando, queriendo, ayudando y perdonando…

Tenemos que estar aquí en La Tierra hasta que nos toque marchar… Hoy ya se puede hablar de todo esto, de esta experiencia; Médicos, Científicos, Premios Nobel… hablan de ello… porque somos pura energía —nuestros cuerpos—, y la energía, nunca muere… ni se destruye, ni se pierde… se transforma.

¡La muerte no existe! Es un paso más a otro plano, a otra dimensión que nos espera…

¡Con los brazos abiertos… llenos de luz y amor…

Dios!

El Más Allá…

Luz de amor

prodigiosa blanca

esplendorosa, fascinante

donde el amor

anida…

…En ese lugar

la dicha, la felicidad…

nos aguarda…

Los brazos se abren

para que entremos

en su morada…

La Paz, el Amor

la felicidad

nos espera…

…Luz de Amor

prodigiosa, blanca

fascinante, esplendorosa

nos espera…

¡El Amor

Dios!

Alicia Morilla Masieu