Las buenas noticias no gustan a cierta sensibilidad pero existen: por ejemplo, el desarrollo y avance de Canarias como una potencia turística mundial. En esta legislatura se han producido –noticias de este tipo– y seguirán haciéndolo, frente a una oposición catastrofista y errática, que la mayoría de las veces hace seguidismo de ciertos medios apocalípticos; estos muestran una tipología preocupante en nuestra tierra: acabar con Coalición Canaria, cueste lo que cueste.

Para este objetivo, vale todo: la mentira, la difamación, o cualquier artimaña del peor periodismo. El fin justifica los medios: no puede seguir gobernando Coalición Canaria. Y encima se dice con un argumento falaz: por higiene democrática.

Es hora, pues, de reivindicar un legado y una opción ideológica: los veinticinco años de gobierno nacionalista de Coalición Canaria.

Quien hace política y periodismo apocalípticos contra cualquier acción de este gobierno nacionalista, quien persevera en esa actitud hipercrítica donde todo vale, se equivoca.

Coalición Canaria lleva veinticinco años en el poder por dos hechos principalmente: el primero y más importante, por la voluntad de la ciudadanía canaria que ha valorado su lucha incondicional por nuestra tierra; y segundo: por su talento negociador en las diferentes situaciones y contextos que se han dado en nuestra tierra y en Madrid.

Lo diremos claramente: ningún partido, ningún medio, tienen el monopolio de la democracia en Canarias. La mejor higiene democrática es la que dice las urnas, no la que decida ningún oscuro despacho, sea político, o sea mediático.

Por ello, el buen gobierno nacionalista de Coalición Canaria tendrá su recompensa en las siguientes elecciones locales y autonómicas, frente a una oposición catastrofista y errática. Nadie puede erradicar un sentimiento: es el que sienten miles de ciudadanos canarios por Canarias como primera identidad política.

Y el que sabe esto: o defendemos Canarias desde el orgullo de una opción nacionalista sin hipotecas externas –como lleva haciéndolo siempre Coalición Canaria–, o nos disolveremos en una cuestión secundaria en el juego de los partidos centralistas. Sí, que deciden desde Madrid, no desde nuestra tierra.