Una de las leyes más importantes de la última década, la Ley del Suelo, del Gobierno de Canarias de Fernando Clavijo, ha sido avalada legalmente por la Comisión Europea, al igual que la Ley de Islas Verdes. Y nos hallamos ante una de las leyes más importantes para el desarrollo económico y social de Canarias de la última década: probablemente una ley que justifica toda una legislatura.

Cumple, pues, con todas las normativas ambientales de la Unión Europea, y como apuntó el presidente Fernando Clavijo: «La Unión Europea respalda el trabajo bien hecho con la Ley del Suelo». Además, con el buen talante de no recordar la cantidad de mentiras y bulos que se han dicho en el proceso legislativo donde se ha concretado esta ley necesaria –además de la Ley de Islas Verdes–.

Dicho esto, hay que hacer una reflexión sobre un modo de hacer política en Canarias, por parte de ciertos partidos, medios y plataformas, que debe ser criticado por su naturaleza: la política exclamativa.

Ante cualquier iniciativa de este gobierno, se levanta un griterío y una polvareda donde se trasluce una falta de pedagogía democrática: parece como si a Coalición Canaria (CC), que está en el poder por la confianza de la ciudadanía canaria, hubiera que desalojarlo –sea como sea– por los años que lleva gobernando.

Sencillamente no: en una democracia representativa, son las elecciones el sitio y momento donde se eligen qué partidos y representantes son aquellos que un electorado quiere.

Dicho de otro modo: la política exclamativa que implica el continuo grito exclamativo, y la judicialización de los procesos democráticos, define a quien la practica. Nadie está por encima de la legitimidad democrática, aunque se grite y se lleve a los tribunales aquello que debiera ser debatido y negociado.

Enhorabuena al Gobierno de Canarias de Fernando Clavijo por estas dos grandes leyes que impulsarán nuestra economía y sociedad, aunque algunos sigan instalados en el NO a cualquier progreso de nuestra tierra.