El síndrome del emperador

Parte II

Si acercamos nuestra mirada a este problema social, hay muchos tópicos que rompen inmediatamente: es un problema que afecta y que atraviesa todos los estratos sociales, frente a los que creen que sólo se daría en las clases más desfavorecidas; la violencia se ejerce de todas las formas y modos posibles, desde el insulto y la vejación psicológica, hasta la bofetada o, en el límite, la paliza a la madre como violencia física extrema; y si hemos especificado a uno de los padres (la madre), es por el hecho de que en el 100% de los casos, es ella quien sufrirá las agresiones directamente, tal como reflejan los datos.

Como vemos, los tópicos se deshacen cuando conocemos algunas características de lo que está ocurriendo. Dicho esto, ¿cuáles son las causas que hacen desarrollar el síndrome del emperador? ¿Se puede hacer algo, si nos damos cuenta que nuestros hijos están creando una personalidad patológica que los lleva a ellos, y a nosotros, a una vida llena de sufrimiento y dolor?

Javier Urra es claro y contundente en el diagnóstico:

«Cuando no se ponen límites se gesta el pequeño dictador, que se ensaña con la figura materna. El padre no suele intervenir hasta la adolescencia del menor, cuando las agresiones pasan a ser físicas y el problema los ha desbordado».

«Motivos por los que se han duplicado los casos de violencia de hijos a padres»

Raquel F-Novoa, ABC, 29/08/2017

Por lo tanto, hay que ir rápidamente a las raíces del problema: atajar la ira y el egoísmo de los niños que, mediante sus imperativos, quieren mandar y obligar a todos los demás a estar esclavos de sus deseos y caprichos. Un tirano no nace espontáneo, se hace en ese largo y complejo proceso educativo hasta que es demasiado tarde, y todos se hacen esta pregunta:

¿Cómo hemos llegado hasta aquí?

Educar es, entre otras cosas, poner límites, aunque muchos en esta sociedad tan permisiva, sigan presos de sus prejuicios frente a esta realidad necesaria en el mundo humano: crear y tener una autoridad adecuada. De las causas sociales que, como ambiente, alimentan esta atmósfera, no hablaremos, pero pueden imaginar una de sus características principales: el rechazo, y la hipercrítica hacia cualquier idea y forma de autoridad.

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