#ELSADOWHATYOUWANT

(Elsa, haz lo que quieras)

Hace varios meses empezó a ser tendencia en las redes sociales el hashtag #GiveElsaAGirlfriend (‘Dadle a Elsa una novia’), esta campaña que se ha vuelto viral tiene la intención de que la reina de hielo tenga pareja.

Hace poco, se alababa a Disney por estrenar la nueva versión de «La bella y la bestia»  con un personaje secundario gay.  Ante estos dos acontecimientos, que han suscitado mucho interés en redes, y la constante reivindicación del colectivo LGTBI, sobre el tratamiento a personajes en la pequeña y gran pantalla, he llegado a la conclusión de que escribir un artículo sobre un personaje Disney,  que –como la gran mayoría– acaba casándose con otro, no tiene nada de especial.

El asunto parece que quedó en un «ni para ti ni para mi», pero considero que no está demás introducir el caso en el ring de nuevo.

No obstante, la polémica que más me ha llamado la atención surge con las dos últimas palabras del hashtag: «A GIRLFRIEND». Por lo visto, se ha abierto un dilema sobre si es «correcto» o «apropiado» que sea así.

Tenemos dos  equipos,

los del sí y los del no

«Frozen» es una película de animación que ya había sido considerada la más feminista del género Disney, debido a su final atípico, una historia que no acaba con una boda y un «fueron felices para siempre»; sino que se centra en dos hermanas que luchan juntas para superar las dificultades que hay en el camino, una forma alternativa de mostrar que hay diferentes tipos de amor, un amor igual de poderosos que aquel que hace despertar con un beso a una princesa hechizada, el amor de hermanas.

Ahora, los fans apoyan que la comunidad LGTBI tenga visibilidad en pantalla de esta manera. Por un lado, y viendo comentarios y actitudes tan intransigentes y decadentes como, por ejemplo, que si los niños y niñas ven esa película acabarán teniendo tendencias homosexuales, creo que es necesario.

La visibilidad del colectivo LGTBI en televisión ha aumentado en los últimos años, sin embargo, el error que suele cometerse es el no explicar e inculcar valores de tolerancia e igualdad en este aspecto a los más pequeños.

¿Será mi hija lesbiana o mi hijo gay si ve que la reina de Arendelle ama a alguien de su mismo sexo?, y me pregunto, ¿me convertí yo en una maltratadora de animales al ver a Cruella De Vil secuestrar a los 101 dálmatas o en una astuta ladrona como Aladdín?

Elsa no tiene por qué ser lesbiana, también, podría ser una reina fuerte e independiente que simplemente ha decidido no tener ningún interés amoroso hasta el momento, ese es otro debate:

Sí, las mujeres podemos vivir y ser felices, comer perdices y gobernar un reino como hace Elsa, sin tener pareja –Una característica que escasea en los guiones animados de la empresa–.

Deberemos esperar a 2018 para saber en qué acaba todo. Queda en manos de Disney, pero, desde mi punto de vista, no se pretende imponer un modelo social y cultural con esta iniciativa, se espera que los espectadores asuman nuevos modelos de familia y de relaciones, se pretende inculcar la tolerancia y visibilizar un tema, presente, real y común que forma parte de la sociedad.

No sé si la reina de hielo tendrá en «Frozen 2» un novio, una novia, ninguno de los dos o acabará casándose con Olaf, el muñeco de nieve; de cualquier manera, lo único que espero es que Elsa sea feliz.

  • Hugo Fernández Robayna

    La clave, creo, es que una obra no debe dar todas las respuestas. De hecho, lo interesante es que no las dé, sino que te inspire para buscarlas por ti mismo, ya sea solo o en compañía, en debate; como ejemplos podemos recordar Thelma & Louise y Blade Runner