JUAN MANUEL GARCÍA RAMOS

Hoy comenzamos una serie de entrevistas con un título que es, asimismo, toda una declaración de intenciones: «Pasado, presente y futuro del nacionalismo canario». Y hemos elegido a una de las figuras históricas, y también del presente –es parlamentario en esta legislatura– que mejor encarnase este objetivo: Juan Manuel García Ramos, el actual presidente del Partido Nacionalista Canario.

Un intelectual al que le apasiona la política, o viceversa; diputado y catedrático de Filología española de la Universidad de La Laguna, según avanza la entrevista, se irá adivinando una pasión que proviene de una fuente íntima: pensar y sentir Canarias como una primera identidad política, y como parte de su vida por tantas razones.

Como saben, la pasión nunca pide permiso para entrar en un verdadero diálogo. Por ello, sin más dilaciones, les invitamos desde Somos Canarias a leer esta entrevista densa, llena de matices, de Juan Manuel García Ramos: historia viva del nacionalismo canario del s. XXI.

1

CANARIAS EN EL SIGLO XXI

No se puede amar lo que no se conoce. Ojalá nos equivoquemos, pero un problema de la juventud canaria, y en general, de la ciudadanía canaria, es el desconocimiento de Canarias y su singularidad en muchos ámbitos; dicho esto: ¿qué es y significa Canarias para un nacionalista canario del s. XXI?

Pues, Canarias es un territorio determinado, y, por lo tanto, para mí, que soy nacionalista, es una nación, como decía el abate Sieyés que fue el inventor del término durante la Revolución Francesa.

Y en este territorio, lo que tenemos que saber es que, cuando llegan los europeos, en el s. XV, aquí había un pueblo que llevaba ya dos milenios habitando, que tenía una lengua, una religión, una cultura, que momificaban a sus muertos –ese era el respeto que tenían por ellos–; y luego, pues, se ha dado una presencia de castellanos, portugueses, que han convertido Canarias realmente en un pueblo mixto, en un pueblo criollo, y que, además, tiene valores prehispánicos que debiéramos tener en cuenta y, también hispánicos.

Yo creo que, en el momento de la llegada, del descubrimiento de América, Canarias fue una «planta piloto». Casi no se hubiera descubierto América porque, desde el punto de vista de la legislación de ese momento, a España solo le correspondía, en el reparto que tenía en esta parte del Atlántico, la conquista de las Islas Canarias; entonces, hay una laguna jurídica en el tratado de Alcázovas-Toledo, en 1479-1480, donde se dice que para España se le concede «las Canarias ganadas e por ganar» y, cuando Colón viaja a América, no viaja a América, viaja a una de las islas «por ganar». Por lo tanto, somos un pueblo determinante de lo que fue el descubrimiento de ese nuevo continente en aquel momento.

Y luego, heredamos otra cultura, esa que decía de la momificación, que solamente hay tres pueblos en el mundo que la practican, que se sepa: Egipto, los peruanos del sur, y Canarias.

Y además, en Canarias, la gente tiene que saber que tenemos bosques milenarios que son huella de lo que fueron los bosques de Europa –desde el terciario– que se extinguieron con las glaciaciones y las desertizaciones del norte de África; y hay una serie de atractivos que nos convierten en un pueblo con muchas especificidades y tenemos la obligación de conocer todo eso para saber hacia dónde podemos ir.

2

NACIÓN ATLÁNTICA

Usted ha reflexionado muy acertadamente sobre el atlantismo: ¿es Canarias sólo una más de las regiones ultraperiféricas o, deberíamos aspirar a nuestro reconocimiento como nación atlántica? ¿En tal caso, qué significa e implica que Canarias sea una nación atlántica?

Las regiones ultraperiféricas actuales son territorios muy diferentes: estamos entre las Canarias y territorios, como San Martín, que es una media isla del Caribe, perteneciente a los departamentos de ultramar franceses que tiene cincuenta y tres kilómetros cuadrados y apenas 35.000 habitantes –semejante a un pueblo de los nuestros–. Entonces, hay muchas diferencias. Yo he insistido mucho en que, si es posible, y siempre dentro de los márgenes que permite la legislación europea, que se considere a Canarias como nación atlántica porque, de todas prácticamente tiene la misma población que las otras ocho regiones ultraperiféricas, y que, además, era también un pueblo habitado y que está en otra situación y tiene una proyección que no tienen el resto de las ultraperiféricas europeas. Por eso, yo insisto en ese «atlantismo» y he hablado mucho del concepto de «atlanticidad», que creo que lo he fundado, porque así lo reconocen mis colegas, y creo que por ahí podemos definirnos cultural, política y socialmente.

3

FIGURAS FUNDAMENTALES DEL NACIONALISMO

¿Cuáles son los hitos históricos del nacionalismo canario que todo ciudadano debería saber? ¿Qué figuras considera fundamentales en la evolución histórica del nacionalismo canario?

El nacionalismo canario nace mimetizado con lo que fue la independencia de los pueblos americanos; y, sobre todo, con lo que fue el proceso de independencia surgido en la parte cubana. En el final del s. XIX, es cuando realmente se da un movimiento sólido en ese sentido.

El líder indiscutible de este movimiento es Secundino Delgado, luego están otros compañeros de viaje, Gómez Wangüemert, José Esteban Guerra Zerpa, o como puede ser el mismo José Cabrera Díaz, que fundó el Partido Nacionalista Canario el 30 de enero de 1924, en La Habana. Todos ellos eran masones; se manejaban en ese ámbito y tenían esa perspectiva, y fue justamente lo que sucedió con Cuba, con Filipinas y Puerto Rico lo que suscitó una curiosidad por el nacionalismo canario; y, luego, hemos seguido trabajando en este sentido y, bueno, hay tesis más independentistas, o tesis más autonomistas.

Yo siempre he seguido lo que sucedió con Secundino y con sus discípulos que giraron, cuando vieron que Estados Unidos conquistaba y se quedaba con Cuba, desde el independentismo más radical a un cierto autonomismo. Y entonces, avanza el ciclo y, quizá, la persona más destacada en esas tesis independentistas fuese Antonio Cubillo que fue quien, basándose en que teníamos ese pasado colonial, intentó llevar a las Naciones Unidas, desde la resolución 1514 de Naciones Unidas de 1960 (conocida como Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales), si no recuerdo mal; promovió llevar un proceso de autodeterminación de las islas, aunque luego el Estado fue contra él y no pudo llevarlo a cabo.

Ahora, llegamos a nuestros días, ahí está Fernando Sagaseta, y podíamos citar dentro ya del mundo nacionalista, a personas que están más cercanas, Victoriano Ríos, en nuestra línea de trabajo, Juan Pedro Dávila, que fue presidente del partido que yo presido en estos momentos, Bernardo Cabrera… Hay mucha gente que habría que estudiar.

4

EDUCACIÓN

Una conciencia nacional se crea, entre otras cosas, con educación y cultura –y reconociendo los avances en estos dos ámbitos en la actualidad–, ¿qué educación necesita nuestra juventud para integrarse adecuadamente en el s. XXI?; por otro lado, desde una perspectiva sociocultural, ¿no pecamos aún de una mentalidad vicaria donde sólo se espera la solución del exterior?

A esa segunda pregunta, yo contestaría con lo que Eduardo Galeano llama el «colonialismo invisible»; es algo que todavía queda en la mentalidad de los pueblos coloniales, pensar que son incapaces, por sí mismos, de salir adelante. Eso sigue gravitando sobre gran parte de nuestra sociedad, e inhibe, muchas veces, lo que puede ser el voto o la simpatía por partidos nacionalistas.

Con respecto a la primera pregunta, hemos perdido un tiempo precioso. Yo he lamentado mucho ahora, en el Parlamento, donde estoy, porque tuve la obligación, en 1990, de instaurar lo que era la LOGSE y en ella se nos daba, a cada una de las autonomías, el 35% –en nuestro caso– de contenido canario, e intentamos empezar con todo ese trabajo: se hizo durante unos años pero, a partir de 2012 no se ha hecho nada, y ahora se ha retomado otra vez y estoy muy contento porque se ha hecho con mucha seriedad y espero que ese margen que nos dan de meter dentro de los contenidos generales un 35% de contenidos canarios se aproveche, porque lo que no se puede permitir es que los niños no conozcan datos básicos de los que es nuestra realidad.

5

GLOBALIZACIÓN Y NACIONALISMO

En una época globalizada se transforman aceleradamente conceptos como soberanía o identidad, frente al nacionalismo romántico y decimonónico: ¿cómo conjugar esas dos realidades, globalización y nacionalismo, en la actualidad?

La globalizacion nos lleva a todos a la cooperación, a la apertura y nosotros, por ahora, como yo digo, tenemos dos contratos. Canarias, como sujeto político, tiene dos contratos con dos estructuras: una estructura estatal, que se llama España, a través del Estatuto de Autonomía; y una estructura supraestatal, que se llama la Unión Europea, a través del artículo 249, del tratado de funcionamiento de la Unión Europea, de Lisboa, de 2009.

Por lo tanto, lo que tenemos que hacer es seguir dialogando con esas estructuras y seguir mejorando lo que puede ser nuestro autogobierno y lo que puede ser también la capacidad de autolegislarnos. Esa es la perspectiva que yo veo en estos momentos.

6

REUNIFICACIÓN DEL NACIONALISMO CANARIO

Vivimos una etapa donde hay una división del nacionalismo canario, y sin duda, una de sus principales dificultades: ¿cree necesario su reunificación? ¿Qué pasos se podrían dar en esta dirección?

Es una pena. Nosotros tenemos dentro de nuestros estatutos, hasta los congresos sucesivos que hemos ido celebrando, un mandato que es procurar la unidad del nacionalismo canario. En eso siempre estamos insistiendo, pero ha habido, a lo largo de la historia, y sigue habiendo en estos momentos, mucho personalismo y los personalismos son los que están impidiendo realmente esa integración o unificación, porque el nacionalismo tampoco tiene tantos polos: hay algunos nacionalistas que presumen de que son más de izquierda, más de derecha… el nacionalismo no puede tener estos perfiles, el nacionalismo es la defensa, lo he dicho en muchas ocasiones y siempre lo repito, es la defensa de un territorio, de una sociedad y de una cultura. Y por lo tanto, en eso debemos estar todos primero, y, luego, pues cada uno que ponga sus etiquetas, pero posteriormente. En esa lucha de un territorio, de una sociedad y de una cultura, todos tenemos –prácticamente– los mismos objetivos; y es una pena que esto no se haga por los personalismos que siempre siguen existiendo.

7

AVANCES DEL GOBIERNO NACIONALISTA

Tenemos la impresión de que no se están reconociendo los logros de este Gobierno en Canarias en la actualidad, ¿qué avances destacaría del gobierno nacionalista de Clavijo durante la presente legislatura?

Quizá, el principal es que hemos edificado un nuevo diálogo con el Estado, con el gobierno del Estado, que estaba prácticamente roto en la etapa de la crisis, en la etapa del anterior gobierno de don Paulino Rivero Baute; pero no porque quisiera don Paulino Rivero Baute, sino porque se dieron una serie de circunstancias, sobre todo, la presencia del ministro don José Manuel Soria que, por rivalidades personales y de liderazgo político, pues impidieron un diálogo más fluido con el gobierno del Estado; ahora sí lo tenemos y eso se está reflejando en los presupuestos; que están muy bien y obedecen a una etapa bastante dorada en ese sentido; aunque, claro, las deficiencias que tenemos estructurales de los años de la crisis, de 2008 a 2014, pues no se corrigen de un día para otro.

Pero, desde luego, yo si tuviera que destacar un logro de este gobierno es que se ha logrado un diálogo fluido con el gobierno del Estado; que es muy necesario para sanear cuentas y, sobre todo, para darle a nuestra sociedad un futuro mejor.

8

PLURINACIONALIDAD

En el debate reciente de cuántas naciones existen en España, abierto por el PSOE de Pedro Sánchez, ha afirmado que Canarias es «la última colonia del imperio español»: ¿sigue habiendo, en su opinión, muestras de ese centralismo y prepotencia en la actualidad? ¿Puede existir la plurinacionalidad sin el reconocimiento de una soberanía compartida, en verdad, se sabe lo que se está afirmando políticamente?

Cuando he dicho lo de «la última colonia…» –está un poco descontextualizado–, cuando me preguntaban, yo les decía que de las diecisiete comunidades del Estado, siguiendo la definición de «nación» que dio en su momento el abad Sieyés, el gran teórico de la Revolución Francesa, decía que una nación era un conjunto de ciudadanos que habitaban un territorio «determinado», y subrayo lo de «determinado».

Si hay un territorio determinado de las diecisiete comunidades del Estado es Canarias, incluso, a nuestro pesar. Y, por lo tanto, muchas veces, no solo hay un centralismo en cuanto a pensar sobre Canarias, sino que, hasta los mismos nacionalistas vascos, catalanes y gallegos, cuando plantean su condición de naciones, siempre se suelen olvidar de la nación más principal que es Canarias, porque nosotros, si mañana decidiéramos un proceso de secesión, con ir a la ONU y plantear sobre la resolución 1514 que somos un pueblo con pasado colonial, tendríamos abierta esa puerta; siempre con nuestro pueblo detrás, yo eso no lo plantearía, jamás, en contra de nuestro pueblo; o sin el consentimiento de nuestro pueblo. Eso no se puede hacer. Pero, desde luego, esa puerta la tenemos abierta; mientras que los nacionalistas vascos, catalanes y gallegos no la tienen; como sabemos todos, ahora en el caso del procés catalán.

9

MODELO DE ESTADO

Con el procés en Cataluña, estamos inmersos en la mayor crisis de la democracia española; reivindicando el tópico, ¿puede ser esta crisis una oportunidad? ¿Qué modelo de Estado reivindica desde su perspectiva nacionalista canaria?

Pues, lo que sí está claro es que en la elaboración de la Constitución de 1978, el Título VIII, que era la reordenación territorial del Estado, pues fue un título que quedó «bastante poco elaborado», o quedó muy poco elaborado; y, por tanto, ahora estamos resintiéndonos de esto, es decir, no se puede meter a todo el mundo en «el mismo cesto». Hay realidades nacionales –y en eso sí tienen razón vascos, catalanes y gallegos; pero también podrían decirlo los andaluces– que necesitarían un tratamiento diferente; y, dentro de ese tratamiento, desde luego Canarias, mucho más diferente.

Nosotros estamos en la línea de trabajo de seguir con ese contrato que tenemos con el Estado español, pero siempre mejorando nuestro estatus para que se nos considere un sujeto político definido y específico, dentro de ese contexto del Estado; y habría que empezar a trabajar para que, si se hace una nueva Constitución, Canarias estuviera ahí con una personalidad que es la que se merece.

10

CANARIAS ÍNTIMA

Para terminar, y volviendo al escritor y a las raíces donde espera siempre la memoria de lo que fuimos y lo que somos: ¿qué lugares elegiría o definen su Canarias íntima? ¿Qué historias nos puede compartir de cada uno de ellos?

Con respecto al último libro que he escrito El zahorí del Valbanera, me acompaña un rincón de Valle de Guerra, donde yo pasaba algunas semanas los veranos de mi infancia y tenía como compañero a mi abuelo materno, que fue quien me contó esa historia sobre el naufragio del navío y del que se salvó y lo que fue su aventura cubana; por eso, siempre me ha quedado esa preocupación por lo que es América y por lo que es, sobre todo, América vinculada a nuestra tierra, a Canarias.

Gracias a D. Juan Manuel García Ramos por su tiempo, y por su amabilidad: estamos seguros que no será la última vez que nos encontremos aquí en Somos Canarias.