MURUS, PONTUS, OCÉANO

Como se verá, el Atlántico puede ser, dependiendo de cómo se perciba,  Murus –barrera–, Pontus –deidad preolímpica que reunía los aspectos peligrosos de la mar–, u Océano –siendo el río primigenio que conecta los territorios del planeta–, a la manera de los griegos; según las narraciones extraordinarias de grandes viajeros que surcaron las aguas de las Islas Afortunadas en la Antigüedad: búsqueda del Oricalco, Las Manzanas de Oro, Odiseo en las Islas Afortunadas –naufragio / destino / Nausicaa, los feacios, el viajero en busca del Paraíso…

Podríamos, de disponer de más espacio, hacer una comparativa mítico-cultural entre archipiélagos atlánticos –Azores, Madeira, por ejemplo–; y abordar más pormenorizadamente los mitológicos –Atlántida, San Borondón…–.

EL ORIGEN

Empezando por el origen –aún no totalmente esclarecido de los antiguos pobladores de Canarias–, hemos de aceptar que el mito aparece entretejido en nuestras primeras representaciones, pudiéndose barajar diversos elementos míticos: el Mito del Buen Salvaje, la pureza de un pasado perdido –que entronca con el mito de la Atlántida–, una cultura ¿Prístina? Pre-europea, Libertad pre-conquista ¿Canarias como Paraíso o como destierro, el re/descubrimiento y conquista de las Canarias desde Europa y el mito de Ulises: viajar, arriesgar la vida, cumplir con el destino y volver para contarlo, junto con el Atlántico y las Canarias como rito de paso hacia las Indias…

Y su vinculación identitaria con la emigración y los «indianos», los emigrantes canarios en América, los que volvieron y los que se quedaron: Ulises y Aquiles. Hércules como creador mítico de la comunicación entre Mediterráneo y Atlántico: dioses por origen, dioses por gesta:

Canarias como Paraíso.

Canarias como exilio cultural.

Canarias como nostalgia: Unamuno, Pérez Galdós, Tomás Morales.

El Atlántico: pontus, murus, océano para cristianos, murus para islámicos…

Podemos evocar un texto actual y de amplia difusión para poner en claro la vigencia de los temas que estamos planteando: el de Luis León Barreto 28.05.2014. «Canarias: colonización, mestizaje y atlanticidad» LA PROVINCIA. DIARIO DE LAS PALMAS en su versión digital.

La manera más reconocible, universal, a nivel simbólico, de la influencia de nuestra realidad física en nuestras vidas acaso sea la de la vertiente artística, en combinación con la búsqueda de la belleza, de lo estético, desde lo particular de unos artistas que se reconocen, que se hermanan, que viven la experiencia de la Catarsis hasta la originalidad, particularidad y universalidad de los símbolos que manejan, de los significados que ofrecen.

Los artistas, por cuanto cuentan con el reconocimiento de sus hermanos de territorio, en su tiempo y más allá de su época –recordemos lo que decía Italo Calvino de que un clásico es aquella obra que aún no ha terminado de decir todo lo que tiene que decir– devienen heraldos, portavoces de la memoria emocional, identitaria. Más allá de las diversas maneras de vivir la atlanticidad en sus diversas costas e islas, contamos, en la isla de Gran Canaria, entre muchos otros, con dos embajadores de excepción: el pintor Néstor Martín-Fernández de la Torre y el poeta Tomás Morales:

¡Atlántico infinito, tú que mi canto ordenas!

Cada vez que mis pasos me llevan a tu parte,

siento que nueva sangre palpita por mis venas

y, a la vez que mi cuerpo, cobra salud mi arte…

El alma temblorosa se anega en tu corriente.

Con ímpetu ferviente,

henchidos los pulmones de tus brisas saladas

y a plenitud de boca,

un luchador te grita ¡padre! desde una roca

de estas maravillosas Islas Afortunadas…

Tomás Morales (1884-1921)

«Oda al Atlántico», Canto XXIV, Las Rosas de Hércules

En cuanto a lo oceánico como símbolo, contamos con sobradas referencias para desgranar sus múltiples significados. Desde lo arquetípico junguiano, es decir, de las ideas ancestrales en forma de símbolos y signos que encontramos en varias culturas y a través del tiempo –y aún en análisis oníricos–, las asociaciones entre lo líquido, lo marítimo, lo oceánico con las múltiples manifestaciones de la idea de Madre, pues de un modo amplio, la Madre como símbolo está relacionado con grandes instituciones sociales y culturales como la iglesia, la universidad, la ciudad, el país –en que el concepto Patria reúne a un tiempo el Padre pero representado en femenino, es decir, une lo patriarcal con lo matriarcal–.

Recipiente y Cornucopia son dos elementos que nos remiten al medio físico como continente y como dador de vida y de los medios para su sustento. Asimismo, dicho arquetipo de lo materno nos ofrece acepciones a través del medio físico, geográfico: el cielo, la tierra, el monte, el mar y las aguas estancadas con conceptos más abstractos tales como la materia, el inframundo y la luna: es decir, aquí de nuevo encontramos la unión de los contrarios de lo postformal en Piaget, concretamente, lo interior manifestado en lo exterior del medio y viceversa.

César Manrique, como otro artista total, ofrece una visión de las influencias entre lo exterior e interior en su arquitectura, que parece sintetizar poderosamente la vivencia de lo paisajístico. De este modo, gracias a las interpretaciones del psiquiatra y reconocido estudioso de la mitología y los símbolos Carl Gustav Jung tenemos que:

«Lo maternal: por antonomasia, la mágica autoridad de lo femenino; la sabiduría y la altura espiritual más allá del intelecto; lo bondadoso, protector, sustentador, lo que da crecimiento, fertilidad y alimento; el lugar de la transformación mágica, del renacer; el instinto o impulso que ayuda; lo secreto, escondido, lo tenebroso, el abismo, el mundo de los muertos, lo que devora, seduce y envenena, lo angustioso e inevitable».

C. G. Jung. Los arquetipos y lo inconsciente colectivo (pág. 79)

FERNÁNDEZ DE LA TORRE, N. M. (1934-38).

Poema de la Tierra, Verano, tomada, en el año 2014, de la publicación digital 

En nuestra búsqueda y construcción de identidad, las Crónicas de la Conquista de Canarias recogen más información que relacionan lo arquetípico del Océano y la Madre junto con los elementos que hemos analizado: Ídolo de Tara –abundancia, cornucopia, madre-, Harimaguadas –lo femenino protegido y protector–, matriarcado ancestral de los indígenas (mejor el vocablo aborigen) prehispánicos…

En la colección pictórica de “El Poema de la Tierra” de Néstor de la Torre podemos interpretar el feliz encuentro entre los principios masculino y femenino –Guanartemes y Harimaguadas, por nombrar dos símbolos de la unión entre lo real y lo mítico- suponiendo una revisitación de la unión entre Hermes y Afrodita, Mercurio y Venus, al evocar nuevamente el imaginario grecolatino, como veremos más adelante.

Ahondemos en lo que sabemos acerca de la Religión y el Mito de los antiguos canarios: en concreto, en Gran Canaria, aunque algunas de estas prácticas se dan en otras islas del Archipiélago: «bautismo» –aunque los diversos autores no se ponen de acuerdo en la carga mística de tal ritual o si se trata meramente de una costumbre o de la conveniencia de un baño protector del neonato– de recién nacidos por parte de Marimaguadas, Harimaguadas o Maguas, según Gómez Escudero / invocación de temporales y lluvias en la mar golpeando con palos y profiriendo gritos, según Abreu Galindo, junto con libaciones, también según Gómez Escudero y la Crónica Ovetense y según Crónica Matritense, ceremonia oficiada por Faycán / y los baños de las Harimaguadas, en el Norte de G.C., rapto de Tenesoya, sobrina del Guanarteme – petición también de temporales, según crónica Ovetense.

El Acorán o Alcorán mecanicista, como otro elemento importantísimo de las creencias prehispánicas, revela un claro monoteísmo, el de un culto a una deidad que gobierna el medio físico y los elementos, según Torriani:

«En efecto, entre ellos no hubo idolatría ni predicación evangélica, sólo que, al igual de los atenienses adoraban un Dios desconocido e invisible, y le hacían sacrificio. Lo consideraban inmenso y lo creían en todas las cosas; pero no como hombre, ni como alma del mundo, como lo comprendía Varrón, sino como mente divina que gobierna los cielos y las estrellas y los elementos, según lo confesaban los platónicos, los estoicos y los pitagóricos».

De nuevo referencia a la cultura mediterránea clásica, y un símbolo que aúna el control del medio físico, ante el que se practican libaciones y rituales de fecundidad y lluvias, desde las interpretaciones que hicieran los europeos que participaron en la Conquista.

El mar: el gran amigo de mis sueños, el fuerte

titán de hombros cerúleos e inenarrable encanto:

en esta hora, la hora más noble de mi suerte,

vuelve a henchir mis pulmones y a enardecer mi canto…

El alma en carne viva va hacia ti, mar augusto,

¡Atlántico sonoro! Con ánimo robusto,

quiere hoy mi voz de nuevo solemnizar tu brío.

Sedme, Musas, propicias al logro de mi empeño:

¡mar azul de mi Patria, mar de Ensueño,

mar de mi Infancia y de mi Juventud… mar Mío!

Canto I Oda del Atlántico, Morales, T.

Otros autores en lo literario que podemos citar son Saulo Torón y Cairasco de Figueroa, en sus ejemplos de inspiración paisajística y en lo escultórico, Chirino y su plástica representación de las corrientes y del viento a través de sus espirales: el Atlántico como símbolo es tan rico e inagotable como para permitir representaciones concomitantes entre varios artistas que experimentan la misma realidad bajo diferentes ópticas unidos en el horizontes de lo identitario, como son los grancanarios Tomás Morales y Néstor de la Torre en sus versos y pinceladas:

El Simbolismo es evidente en un artista tan representativo para Gran Canaria y para Canarias en general como es Néstor de la Torre, continuador de la aportaciones de prerrafaelitas y simbolistas en pintura y de interpretación de los llamados parnasianos; más allá de la alta calidad técnica, subyace una manera de representar que intenta tender un atlántico puente entre la canariedad y la universalidad, digno contrapunto y reflejo fiel de otro grancanario universal como es el poeta modernista Tomás Morales Castellano.

¡De allá vino la práctica del valiente ejercicio!

Las gloriosas columnas del Hércules fenicio

vieron la subitánea

invasión con que, ebrias de bravura indomable,

hollaron impetuosas con viento favorable la onda midacritánea

–con tan fastuoso orgullo que a la soberbia enoja–

las corsarias galeras de HaradínBarbarroja,

para quien era estrecha la mar mediterránea…

Canto XX Oda del Atlántico, Morales, T.

  • Marianne ortun

    Interesante artículo que nos muestra de una forma elegante y a la vez sencilla el esplendor de la belleza de Canarias y su Mar, fuente de inspiración de poetas y pintores….
    Un resumen muy bello y muy bien ilustrado de nuestra cultura, y de especial valor para los que quieren conocer en profundidad la diversidad artística y mítica de nuestras Islas Afortunadas. Sus bellos símbolos como el de nuestra diosa de la fertilidad : Tara, y el sello de nuestros ilustres personajes: Néstor de la Torre, Tomás Morales y nuestro César Manrique, entre otros, que en conjunto han hecho que seamos un pueblo internacionalmente conocido y valorado.

    • Hugo Fernández Robayna

      Muchas gracias, Marianne, de acuerdo con lo que dices: es positivo poner en valor nuestra cultura y nuestro sentir, a través de todos, como intrahistoria y también por medio de figuras como Néstor de la Torre, Tomás Morales, César Manrique, Millares, y tantos otros. Abrazos