Como tantas veces en la vida, la política no tiene amigos, tiene intereses. Pero para que éstos sean visibles y negociables deben ser concretados políticamente; no es creíble escuchar a los partidos nacionales en Canarias (PP, PSOE, Ciudadanos y Podemos) que ellos luchan por el interés general de nuestro Archipiélago, cuando sabemos que tienen su interés y poder ejecutivo de decisión fuera de nuestras islas:

Casi siempre en Madrid, de acuerdo a una estrategia que prioriza el interés general de todo el territorio español –o muchas veces, allí donde tienen mayor fuerza electoral–. Nada que objetar, pero debemos ser claros en cuanto al planteamiento ideológico que los une desde la perspectiva territorial.

Por eso, es tan importante que exista el nacionalismo canario, y concretamente quien mejor lo ha encarnado: Coalición Canaria (CC). Con sus errores que han sido reconocidos –no existe gestión de gobierno que no los tenga–, ha protagonizado la modernización de la sociedad canaria, y algo más, ha puesto a Canarias como sujeto político de forma bilateral en Madrid –un ejemplo: muchas de las ventajas y avances del futuro Estatuto de Canarias son el resultado de su insistencia y prioridad: Canarias–.

La aritmética electoral de esta legislatura ha provocado la centralidad del voto nacionalista canario en el Parlamento español –ojalá NC se dé cuenta que se debe ser siempre nacionalista, antes que otros adjetivos, desde CC se sabe desde su propia fundación–.

Por ello, la existencia de la agenda canaria con todas las ventajas que están siendo traducidas para nuestra tierra, se debe al gobierno nacionalista de Fernando Clavijo. Muchos comentaristas, aquí y allá, minusvaloran o desprecian la moderación política:

Son los que no han comprendido que la prioridad debe ser Canarias. Lo repetiremos una y otra vez: CC es la apuesta de la centralidad de la agenda canaria en Madrid, lo demás es retórica, sin ningún interés para nuestra gente:

La ciudadanía de nuestro Archipiélago