Nuevos caminos se abren en el mundo de la equitación. El caballo deja de ser un elegante y robusto animal que se trata como objeto para un fin y se convierte, mediante nuevas e incipientes formas de relación con él, en un compañero con el que trabajar para alcanzar un objetivo.

El manejo natural equino es una práctica relativamente nueva que se basa en la actitud y relación que el jinete mantiene con su caballo, se educa al animal con tareas y metas en las que este debe reaccionar de forma activa y voluntaria.

La voluntariedad es una de las claves del método puesto que el caballo no se ve obligado a actuar por miedo. Un corcel educado en el manejo natural entenderá lo que el jinete le solicita a través del lenguaje corporal, las herramientas empleadas en la equitación tradicional quedan obsoletas ante este nuevo modelo.

Galanta, yegua educada en el manejo natural en el Centro Hípico Las Riendas – Sofía Ramos

La gran diferencia entre el manejo tradicional y el natural radica no solo en el trato sino en los instrumentos con los que se trabaja, es decir, elementos como las espuelas, las fustas o los filetes se eliminan y se da paso a sistemas mucho menos dolorosos  y violentos, como la cabezada de argolla o el hakimo.

TRADICIÓN VS INNOVACIÓN

Se excluye el daño por una ligera molestia e incluso, en ocasiones, el manejo natural permite suprimir cualquier tipo de objeto siendo el montador con su propio cuerpo el que guía a su compañero.

Por ejemplo, si se desea que el caballo comience a andar con realizar un golpe de cadera hacia delante es suficiente, si por el contrario lo que se quiere es que se detenga lo que hay que hacer es dar un golpe de cadera hacia atrás, inclinar los hombros en esta misma dirección y utilizar un tono de voz firme para dar la orden.

Este ejemplo sirve para cuando

se practica el manejo con montura y sin ella.

La comunicación es esencial y crea un vínculo de respeto, integridad y comprensión mutuo. El binomio caballo persona está formado por dos sujetos en igualdad de condiciones.

Esta disciplina ecuestre también engloba el entorno, el equino pasa de estar la mayoría del tiempo en una cuadra a estar gran parte del día en contacto con la naturaleza, en prados y espacios libres.

Terrenos y prados para el libre tráfico de caballos, Centro Hípico Las Riendas – Sofía Ramos

Actualmente en la isla de Tenerife, el Centro Hípico Las Riendas desarrolla esta praxis, Lucía y Juan Carlos Díaz son expertos en esta destreza y lo regentan desde hace varios años.

En el centro viven más de 30 caballos de diferentes razas, algunos han sido criados desde pequeños en el manejo natural y otros han sido rescatados o adoptados  en condiciones deplorables.

«Muchos de nuestros caballos fueron educados con el manejo tradicional y hemos tenido que enseñarles de nuevo, se adaptan de maravilla. Les premiamos cuando hacen las cosas bien, no les castigamos cuando se equivocan, se trata de otra perspectiva», apunta  Juan Carlos Díaz.

«Para que puedan hacerse una idea, para que un caballo te deje subirse en su grupa utilizando el manejo tradicional se necesitan tres meses y herramientas como cuerdas, serretas o trallas, en cambio, con el manejo natural en media hora podemos subirnos a él sin que nos tire. Luego, ya debemos aprender a galopar y trotar pero es un avance importante».

La equitación natural, como alternativa a los métodos tradicionales de mantenimiento y doma, ofrece una vía mucho más sana y beneficiosa a la hora de brindar mayor bienestar a estos cuadrúpedos. Los procedimientos derivan en una relación más sana del ser humano con el animal.

De esta manera lo explicar el veterinario neoyorkino Robert M. Miller en su obra Doma alternativa. La revolución en horsemanship: “La revolución en la equitación natural ha demostrado que los humanos podemos usar el poder de la razón para desplazar nuestros instintos animales y lograr una amistosa relación con otros individuos, no importa cuán diferentes sean de nosotros. Podemos evitar el uso de la fuerza, podemos eliminar los conflictos y establecer una mutua y benéfica relación si sabemos cómo hacerlo”.

Es cuestión de comprender los principios básicos y la pedagogía de esta maestría para entender que cuanto mayor sea el confort del caballo el rendimiento y la confianza se maximizarán.

Un modelo innovador y no muy conocido que lleva al jinete y al caballo a la perfecta armonía.