X

Por contra, en décadas más recientes, en publicaciones estadounidenses, –junto a la representación/personificación de unas moralejas más diluidas y complejas– asistimos al nacimiento de grupos post-era Guerra Fría, o al menos que se establecen con más fuerza en este período, como Factor-X, Patrulla-X, Generación-X  –que parecen subrayar la idea de que Charles Xavier, la X aludida, es el poder en la sombra –¿necesaria?– como las agencias estadounidenses que controlan el país más allá de los políticos electos, localmente o mundialmente como el grupo Bilderberg, los masones o los Illuminati–.

Todos ellos son grupos de ‘superpersonas’, más heterogéneos, que tienen que definir conscientemente, ya no de forma instintiva, fatalista, irrenunciable… su escoramiento hacia un lado o hacia otro, incluso de distintos países, con distintas propiedades-poderes, orígenes y motivaciones.

La responsabilidad sobre ellos mismos y sus acciones también se ve reflejada en la decisión de entrenar sus poderes a la vez que reciben la monitorización de los que son más poderosos o añejos, como el Profesor-X; compartir objetivos comunes se hace también bajo el deseo de integrarse en una sociedad que les odia y les teme –y que quizá nunca les acepte por completo-, y, en última instancia, formar una familia que les acoja y les proteja…¿como a los emigrantes en la Costa Este tal vez…? –sus motivaciones no son inocentes/altruistas al 100%-  y, en gran medida, da sentido a sus vidas:

La comunidad X construye así mismo su nación más ideológica que físicamente y así puede operar más allá de ámbitos norteamericanos, como Excalibur.

La idea de cohesión, variedad y trabajo en equipo llega visualmente con el desfile de insignias y colores de uniforme que van compartiendo, con lo que reflejan la idea de que el háztelo-tú-solo del Protestantismo más radical, el de la teocracia: el Calvinismo va dejando paso a la representación de un mundo cada vez más complejo –en el que a los mutantes no se les puede clasificar simplemente como superhéroes o como supervillanos, pues muchos de ellos cambian de bando– en que hay que esperar a la evolución de los hechos o provocarlos trabajando en grupo, en el que muchas veces se trata de convencer al antagonista en vez de simplemente ir hacia él en línea recta –representan la necesidad de ser más diplomáticos, más en la línea de alianzas de países, aunque sean algunos más iguales que otros, como en la O.N.U., no en vano la amenaza nuclear en la Guerra Fría y la necesidad de derivar la lucha están cerca en el tiempo, los poderes de los personajes cada vez tienen más que ver con hallazgos científicos…–; juega con la poderosa influencia de arquetipos contrarios, en la heterogeneidad de formas, poderes, historia de sus personajes homogeneizados visualmente cuando comparten uniforme como representación de cohesión: en suma, nos devuelve la imagen de un mundo más rico, moderno, cercano.

Qué decir del aspecto oscuro, frío, apagado, con apellidos ocres y grisáceos-que invitan a amalgamar distintas posiciones éticas-, contraste en blanco y negro –que subrayan la dicotomía del maniqueísmo– que necesita, son, constituyen, la narrativa en Batman de DC, Spawn –éste más rico visualmente y con más contrastes–, Sin City, 300, V de Vendetta –representando el alzamiento del totalitarismo en UK–…

Tal y como la música es apoyo y expresión emocional de lo cinematográfico, el sentimiento en lenguaje visual –sin menoscabar el texto, cuya representación, más allá de la importancia del contenido, en tipos de letras y formas de ‘bocadillos’ merece también una importante consideración–, artístico, industrial viene de la mano de las expresiones faciales, gestuales de los personajes, como decíamos, de su morfología, si se permiten estilos más o menos realistas –recordemos que en la Patrulla-X dibujada por los hermanos Kubert hasta un señor en una silla de ruedas como el Profesor-X contaba con un físico de atleta olímpico– o personalistas en el juego de texturas, o directamente sin entintado –por cuestiones económicas, sin dejar de dotar de una estética interesante: ‘Fian el rebelde’– o con un estilo que no pretende ser fiel a la realidad –‘Maxx’ de Sam Kieth–, más o menos –Whilce Portacio– dinámico, más o menos perfeccionistas, hasta autores que llegan a basarse en fotos o fotogramas para casi cada una de sus portadas –Alex Ross–.

Y qué decir de la sinergia entre el medio cinematográfico –siendo causa y efecto el uno del otro, desde la temprana consideración del cómic como ‘cine para pobres’– y la viñeta, ya que nombrábamos tal maridaje, más allá de compartir historias que contar: primeros y segundos planos, planos secuencia –con sus complejidades también en la superposición de imágenes del mismo personaje en la misma viñeta–, zooms, picados, contrapicados, planos cerrados y abiertos, ausencia de textos / diálogos…

No olvidemos que, proyectos cinematográficos de gran repercusión, como La Fuente de la Vida o Superman se materializaron primero como cómic, y que hoy día es impensable realizar una producción de un mínimo alcance sin el diseño del storyboard. Una excelsa muestra, amén de títulos como V de Vendetta o Watchmen, la tenemos en un filme que deviene viñeta ‘líquida’ a cada fotograma: A Scanner Darkly.

Su propuesta formal / narrativa no es baladí: conjuga imagen de diseño gráfico con actores reales en un intento de conjugar la estética con la percepción e identidad tamizada por la lucha contra la droga, su ingesta, y la incapacidad de confiar sea en uno mismo sea en los que nos rodean, todo muy del estilo y gusto de Philip K. Dick, en cuya obra se basa el guión.

La idea del traje que ofrece una imagen cambiante del portador es sublime, icónica de la misma historia y de sus fundamentos.

La variedad visual está servida, y, con ella, nuestra riqueza experiencial sin dejar de ser ofrecido como nutritivo alimento cognitivo.

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Psicólogo, Antropólogo y estudiante de Geografía e Historia Soy un apasionado de todo lo que tiene que ver con las personas, con la sociedad, como decía Publio Terencio Africano: "Hombre soy nada humano me es ajeno" Me he formado en disciplinas de la Salud y de las Ciencias Sociales, Letras, Idiomas, en España y en Italia Intento aportar valor a diversas propuestas de proyectos laborales, formativos, culturales, sociales en general y de colaboración profesional. Me apasionan todas estas esferas: Psicología -especialmente en Clínica y Educativa-, Antropología e Idiomas –trabajo en Español, Inglés, Italiano, Francés-, Docencia, Historia, Arqueología y el resto de Ciencias ligadas al campo Humanista, Gestión y Administración, Proyectos Culturales, Académicos, como escritor y conferenciante.