Sigamos. Cuanto más sencillo, más fácil de transportar, reproducir –piénsese en los símbolos paleocristianos, fácilmente identificables y realizables por niños–, integrar en los diferentes ambientes… incluso en nuestro día a día, en nuestra vida.

Piénsese en la arquitectura contemporánea, en la que, dada la facilidad tecnológica de representación/reproducción de objetos, paisajes, seres vivos, obtención automática de retratos… las estructuras que nos rodean –más allá de factores económicos, vamos a considerar– del paisaje humano son cada vez más sencillas, esquemáticas, con vocación para ser integradas en todo contexto, sociedad, comunidad…

Cultura –¿una reclamación / invitación inconsciente a mirar hacia adentro, lo abstracto arquetípico, como veíamos, en una época que ha aplaudido tanto y tan fuerte a las imágenes externas?–; algo parecido le sucedió a la pintura ante el nacimiento de la fotografía.

In illo tempore, ya no era considerado necesario el virtuosismo técnico, era necesario algo diferente, revolucionario -¿sobrecompensación, reequilibrio?-, una manera distinta de plasmar lo que llamamos realidad, al menos visualmente –curioso que pensemos que sólo el ojo puede reflejarla con precisión, si tal cosa es posible-: vimos entonces el surgimiento del Impresionismo, del Puntillismo… del Cubismo y de las corrientes abstractas. Y, como testigos, autores, reflejos de esta cadena, no podemos dejar de ponderar el alcance que tienen estos impactos en nuestra particular, general y/o social mesa de billar.

Por último, en la perspectiva gestáltica –algo que encontramos en el ya nombrado efecto kuleshev-, con la que abrimos boca, hay una interesante relación entre la viñeta y un mensaje de significación completa, aun incluso entre una sola figura en la viñeta. Como muestra el documento:

y otros vídeos relacionados, el proceso de construcción de una imagen, aun una de ellas realizada de forma sencilla y dinámica –un ingrediente muchas veces esencial en este arte industrial– comporta una serie de pasos que ponen en relación toda una serie de elementos que se nos aparece como la representación ideal de que el todo es más que la suma de las partes, de que la construcción de la realidad puede traslucir de forma evidente en el resultado final –como una suerte de introducción-nudo-desenlace, estructura ya instalada en nosotros–, una imagen bastante ajustada de construcción de la realidad que se asemeja bastante a la construcción de conocimiento de forma paradigmática y de forma personal en cualquier disciplina, máxime cuando pensamos en la interdisciplinariedad: en nuestro apuntalamiento de la realidad visual tanto como en la abstracta, vamos desde la estructura –o acudimos a la misma de forma temprana para apuntalar modelos más complejos–, pasando por varias capas de elaboración –recordaremos a Piaget, Vygotsky, Gagné, Ausubel…– en las que los detalles, sean visuales, sean meméticos, van cobrando sentido por la relación entre unos y otros, algo que también es aplicable a la narrativa viñeta a viñeta, conformando no sólo una historia sino un estilo particular de cada autor –que, además, varía con el tiempo, ya sea por la pericia del mismo, de los encargos recibidos o de su voluntad como creador, como le ocurre a Travis Charest y su rápida evolución–.

Una vez más, aunque la viñeta describe la acción con la imagen como verbo, es decir, como la parte fundamental necesaria y suficiente, la estructura y los mismos memes nos ofrecen un insight fácil, intuitivamente asimilable que no se agota a la primera impresión:

Admite varios niveles de análisis, los que hemos presentado y más aún, en un continuo e interesante círculo de transformación y revitalización, como puede ser cualquier experiencia de expresión.

Una recomendación legítima doy aparte de la apertura de debates: la de sumergirse de lleno en el medio, lanzarse a la exploración de los distintos autores, épocas y estilos más allá de nuestros favoritos, y, si hay auténtico valor, lanzarse a la autoría, pues siendo generadores de cultura es una forma completa de entender el proceso, la experiencia gestáltica, como adelantábamos, como la diferencia de conciencia entre saber y saber y aprender enseñando. No esperemos que nos lancen un mensaje a lo Gondry con su Be kind, rewind.

Hagámoslo con conciencia y responsabilidad, más que moderación. Pero hagámoslo, aun con pasos pequeños, pero con constancia, como recomendaba Ghirlandaio. Si bien una sociedad ideal podría contar con el privilegio que supone que cada ciudadano puede elevar su voz para el gobierno común –es decir, la prismática multiplicación del autogobierno–, dicha sociedad se beneficiaría de la expresión artística, cultural, de cada uno de ellos.

Es una buena idea comenzar –proseguir y desarrollar / nos– con los mandalas: tenemos mucho que ganar y nada que perder. La maquinaria de generación de memes, de viñetas, necesita ser alimentada. Y nosotros con ella.

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Psicólogo, Antropólogo y estudiante de Geografía e Historia Soy un apasionado de todo lo que tiene que ver con las personas, con la sociedad, como decía Publio Terencio Africano: "Hombre soy nada humano me es ajeno" Me he formado en disciplinas de la Salud y de las Ciencias Sociales, Letras, Idiomas, en España y en Italia Intento aportar valor a diversas propuestas de proyectos laborales, formativos, culturales, sociales en general y de colaboración profesional. Me apasionan todas estas esferas: Psicología -especialmente en Clínica y Educativa-, Antropología e Idiomas –trabajo en Español, Inglés, Italiano, Francés-, Docencia, Historia, Arqueología y el resto de Ciencias ligadas al campo Humanista, Gestión y Administración, Proyectos Culturales, Académicos, como escritor y conferenciante.