El nuevo escenario político en que nos hallamos implica una nueva reordenación de todas las piezas del tablero político: la alianza del nacionalismo canario entre Coalición Canaria (CC) y Nueva Canarias (NC) se vislumbra necesaria por razones ideológicas y estratégicas.

Que esa alianza desemboque en una futura unión, o siga como tal, es algo que sólo el tiempo y la confianza de la práctica política, podrá contestar. En todo caso, las próximas elecciones generales dependientes de la estrategia de Rajoy, y las autonómicas y locales de 2019, serán citas fundamentales donde se dirimirá el presente y el futuro de Canarias en el s. XXI.

Por ello, en el pasado mayo, en plena negociación de los PGE de 2017, Fernando Clavijo, el presidente nacionalista del Gobierno canario, incidía en esta cuestión: «Nos unen más cosas de la que nos separan. Aunque tengamos diferencia nos puede el amor a esta tierra». El resultado del trabajo negociador de CC y NC en Madrid, tuvo como resultado mejoras para Canarias en diferentes ámbitos: un nacionalismo pragmático se estaba concretando positivamente –algo que la ciudadanía canaria sabe, y debemos hacerlo saber: en nuestro archipiélago, ser nacionalista es lo más útil para nuestros intereses como territorio–.

«Nos unen más cosas de la que nos separan. Aunque tengamos diferencia nos puede el amor a esta tierra».

Desde este rincón, nos hemos reconocido en un Nacionalismo Canario plural, diverso e integrador, como la propia historia y geografía de nuestra tierra. Existe una doble falacia de los críticos del nacionalismo: la primera, igualar a todas las tradiciones nacionalistas desde una lectura reduccionista, que deja fuera justamente aquello que las diferencia entre sí, por ejemplo, el nacionalismo canario NO es el nacionalismo vasco o el catalán, ni por génesis, ni por su propia naturaleza, condicionada desde el propio contexto en que se desarrolla; segundo, muchos de esos críticos, ignoran u obvian que su crítica está ejercida desde otro nacionalismo (a menudo, el español), dándolo por “natural” o simplemente “evidente”, de ahí el error de su perspectiva.

Recapitulando: para un nacionalista canario, Canarias es la primera identidad política, comprendida e interrelacionada con otras escalas e identidades, en nuestro caso, el Estado español y la Unión Europea: un Nacionalismo Canario constitucionalista, pues, que siempre ha estado a la altura de los grandes desafíos de la historia democrática española.