El título de este artículo proviene de unas palabras de Jesús Martínez-Frías, el geólogo español que ha colaborado con la Administración Nacional de la Aeronaútica y del Espacio estadounidense (NASA, National Aeronautics and Space Administration) y la Agencia Espacial Europea (ESA) en sus últimas misiones con vehículos robóticos al Planeta Rojo:

«Lanzarote es Marte en la Tierra». Y hace explícita la admiración hacia la geografía singular de una isla que nunca deja indiferente a nadie: Lanzarote.

El ser humano es un explorador, y seguramente esta necesidad evolutiva tenga ahora un dramatismo histórico evidente: la destrucción del medio ambiente en la Tierra nos obliga para nuestra supervivencia como especie, el buscar, explorar y habitar otros planetas.

O dicho en una fórmula más dura: la colonización del espacio. Y Marte es, desde la perspectiva de los expertos, la primera opción de un largo viaje civilizatorio que desconocemos, pero que la ciencia ficción –ese género de aviso y de promesa– ya nos está adelantando.

La carrera militar y espacial que se produjo en plena Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética, aparte de muchos capítulos rocambolescos, tuvo efectos positivos –aunque nos pese a nuestra sensibilidad pacifista, es la tecnología militar la principal impulsora de la innovación tecnocientífica–.

La más importante y mediática fue la llegada a a la Luna por el ser humano: la tripulación del Apolo 11 estaba compuesta por Neil A. Armstrong, Edwin E. Aldrin Jr, y Michael Collins.

El primero en pisarla fue Neil Armstrong, el 20 de Julio de 1969 a las 10:56 hora de Florida, proclamando la famosa frase:

«Este es un pequeño paso para el hombre,

pero un gran salto para la humanidad»

Un evento televisivo que fue retransmitido en todo el mundo, justificando la intuición de Marshall McLuhan de vivir ya en la época de la Aldea Global. Que quede en nuestra memoria: Lanzarote es el lugar de la Tierra más parecido a Marte.

El futuro se está desarrollando en Canarias

con los trabajos de la ESA