Matonismo digital

Una de las características de la nueva política es la novedosa utilización del mundo digital como nueva plataforma de debate y activismo. Siendo esto verdad, no es toda la verdad. Por ello, en este artículo nos gustaría analizar esa otra parte de la verdad. Y lo haremos desde dos argumentos que se retroalimentan.

Primero

El autoritarismo como núcleo de la ideología política populista de Podemos determina, en gran medida, que no admita la discrepancia política en foros abiertos.

Varios ejemplos: el linchamiento y obstrucción a su trabajo que han denunciado ciertos periodistas, o el que sufrió Ana Oramas antes y después de su debate en la moción de censura con Pablo Iglesias, son inherentes a esa forma de comprender el ágora político y social. No nos puede extrañar la censura directa a algunos medios que ha protagonizado Podemos en su invitación a un reciente desayuno informativo. O estás con ellos, o eres su enemigo –antes «casta», ahora «trama»–.

Segundo

Este implica la legitimación de hecho de prácticas autoritarias en todos los foros donde se ejerce la libertad de expresión.

Por ejemplo, si nos atenemos a la Red, el matonismo digital planificado que ejercen una legión de trolls afines al populismo podemita. Nada más que publicas cualquier artículo crítico con Podemos, o con algunos de sus líderes más mediáticos, tienes muchas posibilidades de convertirte en un blanco de este matonismo digital.

Todo vale para desacreditar

esa voz crítica

Lo anterior es un aviso para el devenir de nuestra democracia: ni todo vale, ni debemos estar callados ante ese ejercicio permanente de intimidación o sobreactuación que define la galaxia podemita.

La libertad de expresión no es un hecho que se reconoce como tal, sino una conquista cotidiana que abre espacios de debate y confrontación dialéctica.

Todos ellos necesarios en cualquier democracia imperfecta –sospechemos de cualquier sistema que no reconozca que lo es–, y fiel reflejo de nuestra condición humana. Sí, mortal y cambiante como cada uno de nosotros.