Situadas en la nueva sociedad hiperconectada del s. XXI, todas las ideologías políticas que han protagonizado el s. XX están en un proceso acelerado de cambio. Un siglo que nos precede, desmesurado y fascinante, por eso les pido permiso para un ejercicio de proyección; cualquier historiador del s. XXV identificará, entre otros, estos tres sucesos fundamentales del siglo pasado:

1

Las dos guerras mundiales que cubren ese período histórico de 1914/1945, con las consecuencias sociopolíticas que conllevaría.

2

La doble revolución científica que ha transformado nuestra visión de la realidad: en la física, con la teoría de la relatividad de A. Einstein y la mecánica cuántica; y, en la biología, con el descubrimiento de la estructura de doble hélice del ADN por parte de J. Watson y F. Crick, el punto de partida del estudio del genoma y de la revolución genética.

3

Y, finalmente, la aparición de Internet en la última década de los noventa que condensa toda la revolución comunicativa del s. XX.

Nuestra tesis es la siguiente: el nacionalismo canario del s. XXI es un nacionalismo «glocal»1 y «conectado», esa modernización ideológica del nacionalismo que necesita nuestro presente, frente a cualquier reduccionismo globalista2 o localista3; dicho de otro modo:

Ser canario

es nuestra forma de ser contemporáneos

Desde nuestra perspectiva nacionalista –una canariedad que es nuestro contexto glocal, raíz de la Nación Canaria–, y entrelazado con esto, un nacionalismo «conectado» implica ejercerlo en cuatro contextos diferentes e interrelaccionados:

Conectado con su época histórica:

La sociedad de la información y del conocimiento.

Conectado con el nuevo escenario sociopolítico:

Que se define actualmente en Canarias, el Estado español y la Unión Europea, como actores de la globalización política.

Conectado con la actual sociedad canaria:

El nuevo sujeto sociopolítico, individual y colectivo, que es nuestro contexto.

Conectanto su proyecto ideológico nacionalista:

De pasado, presente y futuro, reivindicando ese progreso realizado en Canarias, la primera modernización, desde nuestro reciente pasado a través de los sucesivos gobiernos de Coalición Canaria (CC).

Una propuesta abierta al diálogo, y que desarrolla esa naturaleza integradora y plural que tiene Canarias desde nuestra perspectiva nacionalista.


1 El concepto de glocalización queda inicialmente explicado en su entrada en Wikipedia en estos términos:

«Glocalización es un término que nace de la composición entre globalización y localización y que se desarrolló inicialmente en la década de 1980 dentro de las prácticas comerciales de Japón. El concepto procede del término japonés “dochakuka” (derivada de dochaku, ‘el que vive en su propia tierra’). Aunque muchas referencias tratan a Ulrich Beck como el creador del término y su difusor, el primer autor que saca a la luz explícitamente esta idea, es Roland Robertson».

Glocalización, Wikipedia

Hay dos significados usuales de glocalización: el económico y el cultural –este último, normalmente peyorativo desde el reduccionismo globalista–. Pero nuestra perspectiva es otra: queremos definir específicamente el significado político que tiene glocalización en nuestra perspectiva; para ello, debe comprenderse el vínculo entre glocalización y contexto: el nacionalismo canario del s. XXI prioriza su contexto como unidad política (Canarias como Nación Canaria), aún comprendiendo que está relacionado con otros contextos de diferente escala (Estado español, Unión Europea), en su vínculo con la globalización como proceso histórico. Ser canario es nuestra forma de ser contemporáneos, glocalmente y conectados, desde nuestra visión nacionalista.

2 El reduccionismo globalista, por el cual existe una globalización fundamentalmente economicista, abstracta –depurada de cualquier elemento cultural, social e histórico–, y en la que, posteriormente, se adaptan los diferentes actores: países, multinacionales, sociedades y ciudadanía en general. Una descripción equivocada, con clara tendencia ideológica neoliberal, y que arrasa la pluralidad y diversidad de las diferentes glocalizaciones –en nuestro caso, Canarias–.

3 El reduccionismo localista, por el cual se vuelve secundaria Canarias como primera idea e identidad política, viendo a sus diferentes islas componentes como los actores principales en una competencia interna que, olvida u obvia, ese sujeto que las unifica y las engloba: Canarias. Una de las razones históricas de la división del nacionalismo canario ha sido este localismo insularista que es necesario superar.