Capítulo X

El buen orador se esmera en el lenguaje-II

Lo que con frecuencia calificamos de talento natural en una persona que realiza de manera creíble y estimulante una actividad comunicativa determinada, llegando incluso a parecer un acto de improvisación, suele corresponder al resultado de combinar compromiso, experiencia y conocimiento.

En este sentido, procede recordar la valiosa aportación personal de relevantes personalidades que, a lo largo de la historia, han dejado huella ejemplarizante en sus actuaciones profesionales vinculadas con la comunicación, la voz y la oratoria.

Numerosas figuras de la ciencia y el humanismo, del arte y la cultura, incluso de la política, han contribuido directamente al conocimiento de la oratoria a través de su extremado esmero en la investigación de esta y, complementariamente, han dejado reflexiones y pensamientos –absolutamente válidos en la actualidad–, sentencias y consejos que contribuyen a ensalzar los valores de una correcta proyección verbal y que, finalmente, deben servir de estímulo a cuantos amamos y respetamos la comunicación oral.

El filósofo griego Platón (427 – 347 a. C.), seguidor de Sócrates y maestro de Aristóteles, afirmó: “La oratoria es ganarse la voluntad humana a través de la palabra”.

El filósofo y científico griego Aristóteles (384 – 322 a. C.), dijo: “La oratoria es la capacidad de saber elegir la palabra adecuada para convencer al contrario”.

El filósofo, jurista y político romano, Cicerón (106 – 43 a. C.), señaló: “Dos cosas conceden al hombre el mayor de los prestigios, sus dotes para la guerra y sus dotes como orador”.

El pintor y arquitecto ruso Alexander Brulloff (1798 – 1877), tras corregir un ejercicio de dibujo, el alumno asombrado dijo: “Pero maestro, ¿cómo es posible que apenas con una sutil reforma, parezca otro dibujo?”. Y Brulloff le respondió: “Querido alumno, el arte se inicia justo en el punto en el que comienzan las sutilezas”.

Cuando usted, lector, termine de leer cada uno de los capítulos de la presente propuesta formativa, comprobará que, efectivamente, como decía Brulloff, la oratoria también cumple ese postulado; comunicar adecuadamente o poner la voz con calidad a una producción audiovisual, también es la suma de muchas sutilezas, de numerosos poquitos que, debidamente encadenados y activados, conforman una brillante exposición verbal o una bellísima locución profesional.

Miguel de Unamuno (Bilbao, 1864 – Salamanca, 1936), filósofo y escritor perteneciente a la “Generación del 98”, al ser preguntado acerca de su excelente habilidad para transmitir y conectar con el público, contestó –en apenas cien palabras– con una lección magistral de sabiduría, sencillez y humildad:

“Que digan lo que quieran los que no ven sino la superficie; no soy intelectual, sino un pasional. Casi todo lo que he dicho lo han dicho cientos, miles, antes que yo. No soy un erudito ni soy un sabio; ni es grande la originalidad de mis ideas.

¿De dónde procede, pues, la eficacia que, gracias a Dios, he logrado?, ¿de dónde esas antipatías y esas simpatías y el que puedan decir que casi nunca paso entre la indiferencia de mis lectores? Pues porque lo que digo nace de la pasión y lo embellezco con el tono”.

Termino el presente capítulo con una singular cita vinculada a un orador inglés del que, desafortunadamente, no ha trascendido ni su autoría ni la época en la que fue dicha, pero que sentencia –de una manera brillante– el proceso comunicativo. Todo un enunciado que, a medida que avanza nuestra sociedad y los soportes de comunicación que la integran, adquiere más nitidez en su teoría conceptual:

«Un discurso posee tres ejes, quién lo pronuncia, cómo lo pronuncia y qué pronuncia. Pues bien, de los tres, el último apenas importa».

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Posgraduado Universitario Máster Oficial Comunicación Digital, Graduado en Periodismo y Titulado Universitario en Teoría de la Comunicación, en Información Audiovisual y en Comunicación Corporativa. Profesionalmente como periodista, desde sus comienzos hasta hoy, ha permanecido vinculado a lo largo de treinta años a diferentes emisoras de radio, públicas y privadas. Además, realiza colaboraciones como articulista, comentarista y tertuliano de radio y televisión. En el ámbito de la docencia, es formador en oratoria y locución audiovisual en radio y televisión de periodistas, locutores, actores, profesionales de medios de comunicación y de producción audiovisual, profesores de universidad, políticos electos y candidatos, altos ejecutivos, portavoces, profesionales liberales, gabinetes de prensa,  ponentes, universitarios, empresarios...