Pablo Iglesias, somos nacionalistas,

¿y qué?

A menudo en el debate político se traslucen muchos prejuicios que siguen funcionando en ciertas mentalidades. El centralista Pablo Iglesias, el líder egocéntrico de Podemos, nos ha obsequiado con una muestra de su altura moral y política hacia Canarias, y también para una determinada opción ideológica: el nacionalismo canario. Desde NC, Román Rodríguez estalló y le contestó en clave canaria: «La censura presentada por Iglesias es legítima, lo que no es legítimo es insultar a los demás», además, es un «godo»1 que «no entiende» a las islas «ni respeta las discrepancias», como se pudo comprobar en su dialéctica con Ana Oramas y Pedro Quevedo en el debate de la última moción de censura presentada por el partido populista.

Poco después, Fernando Clavijo, el actual presidente de la Comunidad Autónoma de Canarias, le respondía con mesura y, simultáneamente, con precisión: «No creo que haya que descalificar para hacer política ni defender sus pensamientos o sus criterios», añadiendo, «Y desde luego yo creo que denota cierto desprecio hacia Canarias, cierta altanería y cierto desprecio a lo que representamos, a lo que somos y en definitiva a nuestro pueblo».

Sigue siendo lamentable que personajes públicos que saben de la relevancia de todo lo que dicen y hacen, sigan teniendo esa visión de Canarias como un territorio de segunda en la España autonómica, y que nos lleva a recordar el peor colonialismo político que ha sufrido nuestra tierra en su historia. Es hora de que, progresivamente, el nacionalismo canario vuelva a su unidad, y a su razón de ser: defender Canarias como identidad política, cultural, para que personajes como Pablo Iglesias no puedan volver a escenificar su desprecio hacia nosotros. No vale todo. Antes de terminar, nos gustaría responder al irrespetuoso líder podemita:

Pablo Iglesias, somos nacionalistas,

¿y qué?


1 Godo, da: 4. adj. despect. Can. Español peninsular. U. t. c. s. (vid. DRAE).