Los ecoalimentos y la producción ecológica son aspectos que, desde algunos años, preocupa mucho a los ciudadanos. La calidad alimentaria y la nutrición, en la que influyen  la forma de cultivo y los elementos que se utilicen a la hora de cocinar así como los hábitos saludables, han marcado un antes y un después.

Los productos libres de químicos y el contacto con el propio agricultor en ferias y encuentros son, cada vez, más comunes debido a las exigencias y a la concienciación de los consumidores.

La isla de Tenerife siempre ha respondido ante tales demandas. En la mayoría de los municipios existen ventas, puestos y mercados en los que se apuesta por la agricultura  y productos locales porque son más sabrosos, son sostenibles con el medio ambiente y no contienen aditivos sintéticos.

Actualmente, uno de los eventos más punteros, en los que se pone de manifiesto todo esto, es el Mercadillo del Agricultor de La Victoria de Acentejo. Esta localidad norteña habilita, cada fin de semana, un espacio en el que sus habitantes ofrecen una variopinta oferta de alimentos de cosecha y elaboración propia, además de productos artesanales.

De esta manera, la concejala Dulce María Gutiérrez González, implicada de lleno en la actividad enuncia que:

«El Mercadillo de La Victoria cumplirá 3 años en el mes de diciembre y ha sido harto complicado conseguir que se mantenga en el tiempo. Excesivas exigencias legales y de carácter fiscal que dificulta en gran medida la predisposición de los adjudicatarios para mantenerse en los puestos. Actualmente las ventas son buenas, pero no lo suficientes como para poder garantizar el pago de los autónomos. Aún con todo, ha seguido adelante, ha crecido en variedades y ha ganado prestigio ante los clientes».

Asimismo, destaca la implicación humana, la de todas aquellas personas que cada fin de semana ocupan sus puestos, sea cual sea el nivel de ventas.

«Mantienen la ilusión y el respeto por el sector primario y la artesanía y se esfuerzan por darse a conocer y conseguir que se les dé el valor que merecen».

Gutiérrez resalta del Mercadillo, como concejala, que los quesos que se comercializan allí derivan de una quesería local, Quesería Los Dornajos:

«Con quesos frescos y ahumados de excelente calidad. De la misma manera, los vinos son victorieros, tanto los vinos a granel como los vinos con denominación de origen. Tratamos de fomentar, ante todo, el producto local».

Explica además que durante todo el año se diseñan actividades que capten la atención de los foráneos para, de esa manera, conseguir fidelizar clientes.

«Destacados, quizás, el desafío del chef, que se celebra en el mes de noviembre, taller de  ordeño de  cabras y elaboración de quesos y otros eventos relacionados con el vino, la gastronomía y los productos derivados del sector primario».

Sin duda, los beneficios que aportan a la cesta de la compra y al organismo son esenciales. Ya no solo se apuesta por unos alimentos más sanos y mejor cuidados sino porque ir a comprar se convierta una actividad divertida en la que socializar y romper con la rutina. En cuanto a esto, Dulce Gutiérrez comenta que en el caso del Mercadillo:

«El ambiente y la relación entre los miembros es extraordinaria. Estoy sumamente orgullosa de todos ellos, de su esfuerzo y el empeño por sacar adelante un proyecto que conlleva mucho trabajo».

En definitiva, iniciativas y resultados que suman.

¿Y tú, consumes sin mirar?