Stéphane Dion y el proceso

independentista catalán

El canadiense Stéphane Dion es una de las referencias a nivel mundial en procesos de secesión. En una interesante entrevista en El País1, aclaraba su posición desde el conocimiento y experiencia directa de haber estudiado y comparado numerosos casos en el globalizado s. XXI. Extraigo dos fragmentos que son muy claros respecto a la actual coyuntura en Cataluña:

1

Sobre democracia y ciudadanía

«Las democracias se sostienen en los derechos de ciudadanía. Los ciudadanos tienen derecho a serlo. Puede haber leyes que, en circunstancias extremas, les priven de ellos, por ejemplo, a quienes han cometido delitos. Pero, para la inmensa mayoría, ser ciudadano es un derecho transmisible a sus hijos. Esa es la interpretación democrática del artículo 2. Y es la razón por la que tantos países son democráticos e indivisibles, incluidas las nuevas democracias, que, tras años bajo el imperio comunista, lo primero que incluyeron en sus constituciones fue que un país era indivisible. La única circunstancia en la que se considera que el derecho de autodeterminación y el de secesión son equivalentes es una situación colonial, o una violación extrema de los derechos humanos. Cuando el Estado no reconoce los derechos del ciudadano, este tiene derecho a no reconocer al Estado. Pero si el ciudadano tiene sus derechos, nadie les puede privar de ellos”. No se trata de una secesión, dice, “sino de no privar a ningún ciudadano de su derecho a seguir siéndolo».

(…) «Si en la Constitución de Canadá hubiera habido algo como el artículo 2 de la española, hubiéramos alegado que había que respetar la Constitución. Y si se quiere cambiar la Constitución, hay todo un proceso para hacerlo».

2

Sobre España, Cataluña,

la democracia y el principio de legalidad

«Cualquier democracia que fuera incapaz de evitar una ruptura de esta magnitud del orden constitucional —por la que millones de ciudadanos se verían privados de su derecho a ser ciudadanos de ese país— estaría enviando un pésimo mensaje al mundo. La democracia y el principio de legalidad son inseparables. Que en una democracia un gobierno se aparte de la ley de leyes, la Constitución, e imponga a sus ciudadanos la obediencia fuera de la ley… Imagine lo que eso significaría para el vínculo entre democracia y legalidad».

El fervor de la metafísica política de los independentistas catalanes obvia todo lo anterior, demostrando su talante autoritario. El agotador debate monotemático catalán parece ensimismar a la democracia española en un callejón sin salida con su pasado y su presente, pero no es un destino, sino la consecuencia de nuestras elecciones individuales y colectivas. A las élites políticas en una democracia se les elige, no son una imposición. Como siempre, el lector decide.


1 Entrevista a Stéphane Dion, por José Manuel Calvo y José Ignacio Torreblanca, El País, 22/06/2017.