DESAFÍO

¿Cómo sopesar la incomprensión en el mundo del Arte

si el Arte es Comunicación?

Si C. S. Lewis cifraba el destino del oficio de escritor en la búsqueda de compañía, lo mismo cabe decir de las demás expresiones artísticas.

«A Tàpies le dolía la incomprensión», cuentan los que le conocían a la sazón de la enconada ilegibilidad que muchos encontraban en su obra. Tàpies ha sido durante mucho tiempo, junto con su reconocimiento en los círculos académicos y comerciales, la falta de reconocimiento del público más extenso, siendo el recipiente de las críticas que el Arte Contemporáneo suele recibir: ilegibilidad, inanidad? Snob? Aislado?

Para muchos la idea de abordar una exposición puede carecer de sentido, de conveniencia, de interés… nosotros creemos que esa realidad, cambiante como las demás, es más bien un acicate en su desafío. Se buscan valientes para recoger el guante, uno que producirá más encajes de los esperados por la mayoría.

El crítico Rafael Doctor, antiguo director del MUSAC, comprende que el camino no es sencillo:

«Claro, está el problema del feísmo… Hace falta entrar en su terreno y dialogar con Tàpies ahí, en ese lenguaje suyo. Porque, aunque la lectura simplista del ‘ahí no hay nada’ es real, hay que entender que Tàpies está en otro plano, hablando de otras cosas, echándole una mirada mística a la materia».

Sea ello puntualizado: Doctor puede expresar su aprecio por el Tàpies sin sentirlo como artista ‘suyo’: el diálogo con la obra no es baladí aunque no se preste a tantas amabilidades como sí ocurre en otros artistas que se sitúan en estéticas más convencionales Por cierto que Doctor dice que aprecia a Tàpies pero que no lo siente como un artista ‘suyo’. «El problema es que ese lenguaje se presta a las réplicas superficiales». Es, para muchos, conveniente, pues, vestirse de paciencia y exploración, el acercamiento no se apoya fácilmente en evidencias, aunque, como decimos, el tiempo y los aliados pueden obrar avances.

José Jiménez, catedrático de Arte y antiguo director general de Bellas Artes del Ministerio de Cultura, aconseja tener en mente:

«Que Tàpies va a aspectos muy básicos: representación, imagen, materia, letra, gesto… O sea, a la raíz de cualquier práctica expresiva, y ahí está su fuerza. En que es un artista de lo originario».

Seguramente, podemos deducir, estamos ante la expresión de una sensación, de una intuición de ida y vuelta, de Eterno Retorno, de ecos nietzscheanos inspirados por lo oriental en el origen, conservación y destrucción creadora… ¿a que estas oberturas son ya más familiares?

Y Antonio Lucas, periodista especializado en arte de EL MUNDO, coincide con estos planteamientos:

«Hay que quitarse la mirada analítica, entender que estamos ante un campo abierto de emociones que colisionan y que de ahí sale una emoción. Es una cuestión de sugestión, no de análisis».

…echándole

una mirada mística a la materia

Escuchemos ahora a Elena Vozmediano, crítica de ‘El Cultural’, quien, en un correo electrónico ofrece encuentros y desencuentros con dichas propuestas:

«Tàpies no es en absoluto un artista críptico. Utilizó materiales, objetos y símbolos que forman parte de nuestro entorno natural, social y cultural. El artista decía: ‘Busca siempre los esquemas fundamentales, últimos, las justificaciones más generales de las cosas, los símbolos que les dan valor universal y duradero’. Su obra fue siempre cercana, corporal y, a la vez, profundamente espiritual. Doliente o celebratoria, poderosa o frágil; siempre muy humana. Él era un ‘creyente’, de los penúltimos que nos quedan. Un artista grande, sincero y humilde que nos ha enseñado a relacionarnos con el arte y con el mundo. A todos. Sólo quienes militan en las filas de los enemigos del arte contemporáneo pueden atreverse a cuestionar la facilidad de acceso que ofrece la obra de Tàpies. Pero no podemos obligar a nadie a adoptar la predisposición para apreciar la pintura, la música, la poesía…».

Decía Ernst Gombrich que un verdadero artista dialoga consigo mismo, no con su público. Quizá se olvidó de concluir que lo interesante de un artista es que, además, consiga que los otros hablen entre ellos. Quizá la espiritualidad, al hilo del sentir de Pasolini, se encuentre en la aridez: bienvenida sea la aridez de nuestro artista sentida por muchos:

Quedará por saber si su esencia es tal;

el sentimiento queda

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Psicólogo, Antropólogo y estudiante de Geografía e Historia Soy un apasionado de todo lo que tiene que ver con las personas, con la sociedad, como decía Publio Terencio Africano: "Hombre soy nada humano me es ajeno" Me he formado en disciplinas de la Salud y de las Ciencias Sociales, Letras, Idiomas, en España y en Italia Intento aportar valor a diversas propuestas de proyectos laborales, formativos, culturales, sociales en general y de colaboración profesional. Me apasionan todas estas esferas: Psicología -especialmente en Clínica y Educativa-, Antropología e Idiomas –trabajo en Español, Inglés, Italiano, Francés-, Docencia, Historia, Arqueología y el resto de Ciencias ligadas al campo Humanista, Gestión y Administración, Proyectos Culturales, Académicos, como escritor y conferenciante.