NO al maltrato

animal

«España, un país

inmisericorde y cruel con los animales»

Cuando hablamos del trato de los animales en España, debemos reconocer los presupuestos que están funcionando social e históricamente: un país latino, de mayoría católica, europeo y occidental. Sólo desde esta perspectiva, nuestro análisis trascenderá la mera anécdota, o el breve comentario de las últimas noticias respecto a esta temática.

De este modo, comprenderemos el duro diagnóstico de Jesús Mosterín, el filósofo español más influyente en el movimiento animalista a nivel nacional e internacional: España es el país más “inmisericorde y cruel” de toda Europa, con una clase política “impresentable” que carece de “sensibilidad moral, ética y estética” con la Naturaleza.

Un país que tiene como fiesta nacional la tauromaquia, es un país sin Ilustración –Canarias fue en 1991 la primera de las comunidades autónomas donde se prohibió la fiesta de los toros, aunque siguen quedando anacronismos a erradicar–.

Los animales padecen dolor y sufrimiento en el sistema límbico de su cerebro, al igual que los seres humanos. Obviar, o no reconocer lo anterior, es caer en la falta de compasión o en la ignorancia intencionada para querer justificar un dogmatismo acrítico, basado en la tradición o las costumbres.

O si quieren, para adelantarnos a otro argumento: Ninguna obra de arte puede justificar el dolor gratuito de nuestros hermanos como seres vivos, los animales.

Ojalá las nuevas generaciones, los jóvenes de este país tan contradictorio, crean y practiquen un trato compasivo y generoso con la vida animal. Nada que sea histórico es irreversible. Finalmente, Jesús Mosterín secuenciaba este breviario de nuestro posible vínculo con el mundo animal:

«Lo primero es reconocer que los humanes (‘seres humanos’) formamos parte del reino animal y no ser separatistas del reino de los animales. Lo segundo es declarar la paz con la naturaleza y con los animales. Lo tercero es conocerlos mejor. Lo cuarto es gozarlos y amarlos».

Gracias, Maestro