¡Abramos los ojos! Amemos…

Estaba en la orilla, y mis ojos se llenaron de lágrimas derramadas en la mar.
…Mascarillas, guantes, tiradas, vapuleadas… que el agua las lleva a la arena, al fondo del mar.
Casi nos unimos en el llanto de pena, de tristeza.
…Y lloró la mente también de dolor, sufrimiento.
¿Cómo se puede tirar al mar todo eso… contaminación, deshechos?…
¿Cómo ensuciar nuestro mar, la mar?
Hemos estado confinados en nuestras casas… ¿creíamos que pensaríamos, reflexionaríamos, en nuestra tierra, <nuestro hogar>? qué cuidaríamos de ella ¡belleza sin igual!.
…¡No!… al salir, la seguimos contaminando, maltratando…
…Ella, pensativa… sentada en la orilla, pensó; ¡No han aprendido nada!
El ser humano no ama, no cuida La Tierra.
El mar, la mar…
…Desde una montaña lejana, dejé mi pañuelo volar…
Ahí está escrito, marcado con letras de fuego, lánguidas lenguas rojas, cayendo sobre la mar.
¡Cuidemos nuestro hogar! ¡La Tierra está sufriendo! ¡Agonizando! ¡No la dejamos respirar!
Abracemos, amemos… porque ella, nos quiere, nos ama…
…Cayó la lluvia en la arena, deshecha en llanto.
¡Se deshizo de tanto amar!.

La Tierra está herida…
¡Suplicando que la amemos!…

La Tierra está herida,
dolida…
ha sido dañada, golpeada,
castigada, saqueada, quemada…
la hemos maltratado
tanto…
está agonizando
de tanto dolor,
implorando que la amemos…
ella, que nos lo dio todo…
un Paraíso
donde el cielo y el mar
se unen, forman
una bóveda envolvente,
fascinante,
llena de ríos, mares, lagos,
cascadas…
de una belleza jamás igualada,
montañas, montes y valles,
vegetación de una hermosura
de colores sin igual,
abarcando los confines
de La Tierra,
amaneceres, atardeceres
donde el hechizo del sol
se convierte
en el rey de la creación
de un espectáculo sobrenatural
dándonos calor.

anocgecer

Llega el anochecer
asomando La Luna
misteriosa
imbuida en secretos y misterios…
blanca enigmática
rodeada de estrellas fulgurantes
alrededor, que nos alumbran,
¿es esto La Tierra?
…si esto es La Tierra
jardín del edén
ella, pide clemencia…
y de sus ojos
tristezas envueltas
en velos de hilos de plata,
sus manos se extienden…
raíces que la envuelven
la aprisionan…
no la dejan respirar…
¡está suplicando
que la amemos!
de su corazón emana
la flor de la vida…
¡La Tierra vuelve a vivir!
…el ser, despertó
de su letargo…


Galardonado el poema inédito «La Tierra está herida… ¡Suplicando que la amemos!…» de la poeta Alicia Morilla Massieu, en el Certamen del Premio Internazionale “MICHELANGELO” OTMA Edizione en Milán – Italia en el año 2008, con Diploma, Placa y Medalla.


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