¡Alcemos nuestras voces!

Alcemos nuestra voces… no dejemos que nos encadenen con cadenas de hierros, que nos clavan con clavos encendidos, nos tratan como esclavos; esas púas son heridas profundas que sangran; y el dolor sangrante de tantas mentiras, errores, hipocresía, falsedad…

Árboles oscuros, ramas negras que envuelven nuestros cuerpos… no les importan nuestras vidas… sobramos en el mundo… cuando un ser, mayor en Oriente —aprendamos de ellos—.

¡Que hipocresía que! ¡Que falsedad tan grande!

…Que se vayan estos gobernantes, que no nos quieren…

Han sido un cúmulo de noticias falsas, de crueldades sin sentimientos, sin amor.

¡Basta ya!

Salgamos con nuestras espadas en alto…

La pluma puede más que la espada… de personas que aman, que quieren a la Humanidad, nos quieren controlar, meter en una jaula de oro, de hierro.

Para formar un Orden Mundial —antenas 5G para controlar y matar—.

…Cada ser, que ha muerto por ese virus —me niego a nombrarlo—; porque es ese aro de ramas de flores, de metal, que se ciñe a la cabeza, como símbolo de dignidad, de premio>.

Dicen que se escapó a de un laboratorio —algún día se sabrá la verdad—.

Un abrazo a todos los seres inocentes fallecidos… que se vayan con todo el amor de nosotros… un abrazo de profundo amor y cariño, de todos los ciudadanos del mundo, porque ellos —héroes inocentes—, han muerto sin quererlo… por falta de material, muchos de ellos, sin una mano que los coja para una despedida… sólo la de los médicos y enfermeras… llorando… —gracias a ellos—.

¡Que injusticia tan grande!

…Esto es como un viaje… ellos se han ido primero, víctimas de inocentes de este sistema… donde se siente avergonzadas, y con mucho dolor.

…Un día vendrás seres bueno de Luz, Amor, serios, honestos… que nos gobiernen.

…Veremos en La Luna, ese reloj del tiempo… que camina despacio, pero sin prisa, ni descanso, para buscar esa hora, ese minuto, ese segundo ¡Donde al amanecer… salga el Sol! Queremos amar, abrazar, besar… a nuestros hermanos de La Tierra, animales, plantas… Porque yo amo al amor de mi vida… ¡La Vida misma!

El Amor nos contagia…

Ama.

¡Abramos los ojos! Dando las gracias infinitas, y nuestro pesar… a los sanitarios, a los médicos, a los enfermeros… que han dado sus vidas por salvarnos.

¡Héroes del silencio!

DEP., todos los fallecidos.

Las Fuerzas de Seguridad del Estado; Guardias Civiles, Policías, Bomberos, Soldados, Servicios de Emergencias 112, muchos de ellos… también que han dado sus vidas por nosotros.

Nuestro agradecimiento eterno, homenaje para ellos…

Una piedra labrada en Oro en la que figuren sus nombres.

Una Oración… Padre Nuestros, que estás en los Cielos…

voces


¡Alcemos nuestras voces!

Cerrando los ojos
donde la mirada
se esconde
en la helada bruma
de la noche,
el lado oscuro
de la humanidad
ha asomado al anochecer,
tierra de esclavos
que claman:
¡Libertad!
¡Basta ya de corrupción
de injusticias!…
el rojo del cielo
se vuelve oscuro
sin dejar ver
el camino a seguir…
miradas perdidas al amanecer
sueños e ilusiones
rotas de dolor
escaladas violentas
recorriendo calles, montañas,
montes, valles…
en busca del sustento…
carreteras tortuosas
invadidas de baches,
escombros…
donde las espinas
de nuestro cuerpo
se clavan en el rostro,
torturados, engañados, masacrados…
las heridas sangran de dolor;
al alba luz que agoniza
allá a lo lejos
el resplandor de un nuevo día
un nuevo mundo
¡la era del amor
ha llegado!
manos que se estrechan
abrazos encontrados…
el alma se abre
dando paso
a la hermosura de la vida.
¡Alcemos nuestras voces!
¡Alcemos nuestras banderas
de colores…
del Mundo del Universo!

Cantando:
Nuestra patria
es un jardín encendido…
de Luz, Paz, Amor, Libertad
Hermandad, Fraternidad…
trabajemos por un nuevo Mundo,
Universo
encontrando en cada palabra
cada sílaba pronunciada
en letras de oro de plata
de las siempre vivas
las flores…
ellas también son
¡poesía!


Galardonado con el Primer Premio el poema inédito «¡Alcemos nuestras voces!», en el Certamen del Premio Internazionale di Narrativa Poesía e Saggistica «Michelángelo» XVII Edizione 2012, con Filigrana de Oro, Medalla y Diploma en Milán, Italia (Octubre de 2012), de la poeta Alicia Morilla Massieu.