Tenerife: Anaga, el

«bosque encantado»

Uno de los mayores atractivos de Tenerife es «su verde». Desde antiguo, en Tenerife ha habido un amor especial por la vegetación, quizá en un intento de preservar ese sentimiento de comunión con la naturaleza que nos sobreviene estando de acampada, practicando senderismo o –cuando sin haberlo planeado–, nos sorprendemos merendando entre árboles, en mitad del monte.

Santa cruz es un buen ejemplo de ello: en avenidas, ramblas y calles se cuida con esmero una variedad singular de parques, jardines y flores ornamentales que embellecen y resfrescan la ciudad. Tal vez, un modo de tener la esencia de nuestros montes presente en nuestro día a día.

Alex Assenmacher

Parque rural de Anaga

Uno de esos montes se encuentra en la abrupta Península de Anaga, cuya altitud y orografía favorece la presencia constante de la humedad que transportan los vientos alisios; sin duda, el más preciado secreto de cuantos atesora este espacio natural único:

«El Parque rural de Anaga es un espacio natural protegido localizado en el Macizo de Anaga, en la isla de Tenerife, Canarias que fue declarado el 9 de junio de 2015 Reserva de la Biosfera y es el lugar que cuenta con mayor cantidad de endemismos de Europa. El parque ocupa parte de los municipios de Santa Cruz de Tenerife, La Laguna y Tegueste (…).

El Parque Rural de Anaga es un espacio de gran relevancia paisajística, natural y cultural. Los elementos geomorfológicos encuentran una óptima y variada expresión en Anaga, algunos altamente representativos de la geología insular y de excepcional singularidad e interés científico (…). Existen yacimientos paleontológicos de interés científico, asentamientos humanos que configuran un paisaje rural, armónico y de gran belleza. Además de un gran valor cultural derivado de la utilización del área por los aborígenes, como comarca histórica de habitación y pastoreo».

Wikipedia

Tras esta descripción, no sorprende que, con cumbres y montañas que rondan en torno a los mil metros de altitud, la humedad que impregna las laderas de las cumbres contribuya al esplendor de un bosque húmedo de espectacular belleza. Un ejemplo singular de nuestra Laurisilva canaria.

La buena noticia para visitantes, senderistas y excursionistas es que, además del espíritu conservacionista con el que se ha preservado el Parque rural de Anaga; se ha provisto, también, de una excelente red de carreteras y senderos –bien señalizados y habilitados– que permite que nos podamos «perder» entre sus 14.400 hectáreas de extensión. Sin duda, acudir al encuentro del Parque rural de Anaga es una visita imprescindible para cualquier persona que desee descubrir el Bosque Encantado de Tenerife.