Canarias:

país, paisaje y paisanaje

Miguel de Unamuno publicaba el artículo: «País, paisaje, paisanaje», el 22 de Agosto de 1933 en el Ahora. Nos gustaría recordar este fragmento:

«¡Hay que ver la antropología, la etnografía, la filología que se les empapiza a esas frívolas juventudes de los nacionalismos regionales! ¡Cómo las están poniendo con los deportes folklóricos, los bailes dialectales y las liturgias orfeónicas! ¡Qué paisanaje están haciéndole al paisaje! Aunque… ¿paisanaje? No, ésos no serán nunca paisanos, hombres del país, del pago, de la patria que en el paisaje se revela y simboliza; no serán paisanos o si se quiere aldeanos. Y sin ser aldeano, paisano, no cabe llegar a ciudadano. El espíritu, el pneuma, el alma histórica no se hace sino sobre el ánima, la psique, el alma natural, geográfica y geológica si se quiere. Ésos, los de la diferenciación, suelen ser señoritos de aldea, que no aldeanos, cuando no algo peor, y esos señoritos rabaleros de gran urbe, rabaleros aunque vivan en el centro de la populosa aldea. Son los que han inventado lo del meteco, el maqueto, el forastero, o sea el marrano. Ellos se creen, a su manera, arios. No verdaderos aldeanos, paisanos, hombres del país –y del paisaje–, no cabreros o Sanchos, sino Bachilleres Carrascos. En el fondo resentidos; resentidos por fracaso nativo.»

Nacionalismo abierto

e integrador

Desde nuestra posición, es justamente ese el gran peligro de un nacionalismo corto de miras, y mucho más en el hiperconectado s. XXI. El nacionalismo canario de nuestro presente se enfrenta a este dilema: o apuesta por cerrarse en un caciquismo superficial, cayendo en aquello que denuncia el filósofo bilbaíno; o, de acuerdo a su génesis y naturaleza ideológica, se ofrece como un nacionalismo abierto e integrador, el gran protagonista político de la reciente historia de Canarias –en el reconocimiento de nuestra identidad cultural, social y política– en ese contexto nacional e internacional, que llamamos España y Unión Europea; Canarias como archipiélago atlántico y lugar de encuentro de tres continentes: Europa, África y América. Sospechamos que Miguel de Unamuno estaría de acuerdo con nosotros.

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