En el pasado marzo, se celebró en la sede de Casa África de las Palmas de Gran Canaria, el encuentro entre España y África, con presencia diplomática de la Unión Europea, de organismos multilaterales de África y de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Una cita que ha tenido lugar en nuestra tierra, en gran parte, por el interés y voluntad del actual Gobierno de Canarias. Por ello, hay dos ideas que se necesitan recordar: sí, no tan obvias, desde cierta mentalidad.

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ESPACIO GEOESTRATÉGICO

La primera es el reconocimiento de Canarias como espacio geoestratégico de las relaciones de España y África, y por extensión, de Europa y África. Algo que el nacionalismo canario ha reivindicado desde hace mucho tiempo, aunque otros lo hayan descubierto recientemente. Éste es un criterio que no podemos olvidar: cómo muchas iniciativas generadas desde una perspectiva nacionalista, han sido asumidas progresivamente por otros partidos e ideologías.

Un consenso de llegada no implica que lo sea de origen, de ahí la pertinencia de una voz fuerte que identifique a Canarias como primera identidad política.

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UN PUENTE

La segunda es el orgullo para Canarias de ser un puente entre esas realidades: España, Europa y África. Conocemos directamente los problemas de ese continente olvidado y hermano, África, y somos parte de España y Europa desde nuestra singularidad histórica y geográfica. Canarias debe ser esa plataforma política, social, económica y y cultural que desarrolle líneas de cooperación entre esas realidades con las que está entrelazada.

Para un canario, que conoce tantas heridas históricas, su corazón no tiene fronteras: habitamos la comprensión desde hace mucho tiempo. La actual vicepresidenta  del gobierno español se ha dado cuenta ahora: “Canarias es la región que mejor entiende África”. Mejor tarde que nunca. Es hora para Canarias de encarnarlo políticamente.