Uno de los objetivos más importantes de esta iniciativa, Somos Canarias, es la renovación ideológica del nacionalismo canario en el presente; por ello, para ganar claridad y orden, exponemos en tres ideas el núcleo del nacionalismo canario como un nacionalismo glocal en el s. XXI.

1) Un nacionalismo glocal es un nacionalismo conectado con el s. XXI, un nacionalismo contemporáneo a través del contexto diferencial y singular desde el que se conecta: Canarias.

Hay que recordarlo siempre: no vivimos en abstracto, lo hacemos desde un aquí y ahora que nos condiciona, y que desde el nacionalismo glocal es el contexto diferencial y singular que identifica el nacionalismo canario: Canarias como identidad política.

Ese nacionalismo glocal y conectado es una reivindicación histórica, de presente y de futuro de nuestro contexto, Canarias, a través del cual vivimos, pensamos y actuamos en este mundo contemporáneo complejo y global.

Una vez realizada y protagonizada la primera modernización de Canarias, ha llegado la hora de una segunda modernización a través de un nacionalismo glocal y contemporáneo.

2) Un nacionalismo glocal es un nacionalismo que asume su identidad, Canarias, como identidad primera en esa dialéctica global/local, y como escala principal frente a otras escalas con la que está interrelacionado –Estado español y Unión Europea–.

Ahondando en lo anterior, una de las características del nacionalismo canario ha sido su inteligencia política (pragmatismo) para negociar en esas diferentes escalas, donde históricamente tanto ha contribuido a su desarrollo.

3) Un nacionalismo glocal es un nacionalismo abierto que sabe vincular lo global con su pluralidad local: Canarias como identidad plural, diversa e integradora, manifestación de sus islas componente, y reflejo de su naturaleza histórica y geográfica.

Frente a la tentación de otros nacionalismos que han tenido otros orígenes y dinámicas históricas, el nacionalismo canario ha sido, es y debe seguir siendo un nacionalismo plural, diverso e integrador, porque es algo que define su identidad: la pluralidad y diversidad de sus partes (islas), respecto al todo que las integra (Canarias).

Nuestra apertura al otro está implícita en muchos fenómenos que nos definen: la historia de la emigración canaria, su modelo económico basado en el turismo (ese agente socializador y educativo tan importante), o la presión demográfica que Canarias ha sabido transformar en una política de integración social que se ha tomado como modelo y caso de éxito en Europa, nos ha singularizado en nuestra forma de relacionarnos: el Otro no es nunca ajeno a la identidad canaria, sino una mediación que acoge como parte de la misma, un ejemplo para la globalización contemporánea.