PROPENSIÓN A LA COLMENA

El tiempo político no es el mismo que el tiempo judicial, aunque muchos analistas apocalípticos sigan sin reconocerlo; sólo así se explica la inmediatez (dos días después) de la sentencia Gurtel respecto a la aprobación de los presupuestos de 2018.

La democracia española, imperfecta como todas, sigue teniendo una independencia de poderes, que invalida los diagnósticos populistas de ser una democracia simulacro. No es así, como lo ha podido comprobar el expresidente Mariano Rajoy, y el PP como partido político enfangado en una corrupción estructural que anega su propia credibilidad.

Tiempo político

Tiempo judicial

En unas semanas, estamos asistiendo a un cambio que ha transformado totalmente el escenario de la política nacional: se ha formado un gobierno socialista presidido por Pedro Sánchez, demostrando un olfato y determinación que ha desmentido a aquellos que lo dieron como un cadáver político por adelantado. Este es un error muy español: su propensión a la colmena de la opinión rápida, le hace sensible a errores de juicio mayúsculos que, luego, nadie reconoce.

NUEVA BALANZA DE FUERZAS

Frente a lo anterior, reconocer los hechos es un síntoma de una razón realista que no se ha suicidado en la deriva postmoderna donde todo es interpretación. Por ello, el nacionalismo canario que preside nuestro gobierno autonómico, tiene que volver a situarse en esta nueva geografía política donde existe una nueva balanza de fuerzas.

Canarias, y ésta es una lección histórica que no podemos olvidar, debe tener siempre una relación fluida con el Gobierno central.

Esto explica el cambio de voto de Ana Oramas: abstenerse es dar un margen de tiempo para poder calibrar la gestión de la agenda canaria por el nuevo presidente nacional, Pedro Sánchez. Sabemos que a este Gobierno y a la aritmética actual de la política nacional, ya no le resultan claves los votos de CC y NC. Es hora de estar alerta; por eso, es tan necesario el nacionalismo canario en Madrid –otros, mientras tanto, sólo obedecen a todo lo que se les diga–.