Cerebro y educación

en el s. XXI

Hoy recordaré un tema y perspectiva que, en otra ocasión, abordé. Actualmente, el conocimiento de las neurociencias está transformando tanto el contenido como la perspectiva de problemas clásicos: ¿cuál es la base cerebral de lo mental? ¿Se puede diferenciar lo emocional y lo cognitivo? Cuando decimos neurocultura, estamos señalando esa impregnación de toda la cultura del prefijo neuro-: neuroética, neuroeconomía, o neuroeducación –algo que debe ya prevenirnos de su simplificación en «moda neuro»–. Sintetizaré, ganando orden y claridad, en dos ideas este impacto.

La primera es que la neurocultura cumpliría una función largamente deseada en la modernidad: una nueva teoría unificada del conocimiento, basada en la evidencia de nuestro proceso evolutivo, que superaría la dicotomía de las ciencias y las humanidades, tan anacrónica en la necesaria reflexión interdisciplinar de todo objeto de estudio complejo:

«Esto, a su vez, viene amparado por esa conciencia social que nos lleva a ver que comenzamos a vivir una cultura de transición. Transición que abocará definitivamente en una nueva visión de la humanidad y la construcción de una nueva sociedad. Una cultura, neurocultura, que trata de construir una teoría unificada del conocimiento, sobrepasando la clásica dicotomía entre ciencias y humanidades a la luz del proceso evolutivo».

pp. 14-15. Cuando el cerebro juega con las ideas, Francisco Mora, Alianza Editorial, Madrid, 2016

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Algo que debería ser una realidad educativa de cualquier asignatura y/o materia: ¿cuántas veces seguimos sin abrir nuestra disciplina a otras en nuestra tarea de enseñanza-aprendizaje, recayendo en un reduccionismo donde mi materia es lo único importante? ¿No pide cualquier contenido o actividad un acercamiento panorámico que logre contactar al alumno con la complejidad de nuestro mundo natural y cultural? Cada docente tiene su respuesta.

Una segunda idea es la necesidad de conocer esa nueva disciplina, la neuroeducación, para la comunidad educativa y, en general, para todo aquél que le interese el fenómeno del aprendizaje. Así es definida por Francisco Mora, el gran neurólogo español:

«Neuroeducación es tomar ventaja de los conocimientos sobre cómo funciona el cerebro integrados con la psicología, la sociología y la medicina en un intento de mejorar y potenciar tanto los procesos de aprendizaje y memoria de los estudiantes como enseñar mejor en los profesores».

Neuroeducación, Francisco Mora, Alianza Editorial, 2013

El s. XXI es el siglo del cerebro, y la educación será un ámbito imprescindible donde evaluar todas las consecuencias y aplicaciones de esta revolución en marcha de las neurociencias.

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