Democracias ingenuas

el terrorismo islamista

El ataque terrorista islamista en Barcelona y Cambrils, que se une a toda una serie que han acontecido en Europa (y fuera de ella) en los últimos tiempos, nos devuelve muchas preguntas incómodas. Como siempre, el «buenismo cultural» ha aparecido para diferenciar fenómenos diferentes.

Los hemos escuchado tantas veces, que sabemos lo que dirán desde un cansancio que se apodera de nosotros individual y colectivamente. Pero los ataques siguen ocurriendo, y son siempre desde una determinada comunidad. Ignacio Camacho en un valiente artículo, «Democracias tontas», sintetiza muy bien toda nuestra ingenuidad:

El éxito de la sociedad abierta y plural se basa en la integración, no en la coexistencia. La acogida por sí sola no basta si los acogidos se resisten a aceptarse a sí mismos como parte de un proyecto común, de un mismo sistema. Y eso no ha sucedido con las comunidades islámicas, a las que Europa ha dejado desarrollarse bajo sus propias normas durante décadas. Un concepto erróneo de la permisividad que ha desembocado en la construcción de sociedades paralelas, yuxtapuestas, cuyo resultado no podía ser otro que el estallido de conflictos de convivencia.

«Democracias tontas», Ignacio Camacho, ABC, 21/08/2017

Una ingenuidad que se convierte en tontería y estupidez colectiva cuando no quiere afrontar el verdadero problemas por sus raíces:

Una democracia tonta es aquella que concede a sus enemigos privilegios y derechos para combatirla. La que entiende que la libertad puede ser usada para destruir la libertad. La que confunde tolerancia con indefensión y rehúsa la autocrítica. La que, acolchada en su confort indoloro, ha dejado atrofiarse su musculatura moral hasta la parálisis. Una democracia tonta es la nuestra, la española, la europea. La que sigue negándose a aceptar el fracaso de su modelo de diversidad mientras se deja golpear por unos adversarios a los que ha franqueado las puertas. La que todavía no ha entendido que el multiculturalismo no era la solución, sino el problema.

«Democracias tontas», Ignacio Camacho, ABC, 21/08/2017

Como siempre, mañana volveremos a decir que nada tiene que ver el terrorismo con el Islam –la ceguera utiliza todos los argumentos posibles–, y que quien lo diga está abriendo la veda a la xenofobia y la violencia.

Falso,

y nos seguirán matando