En nuestra serie «Pasado, presente y futuro del nacionalismo canario», tenemos la suerte de entrevistar a Carlos Alonso, actual presidente del Cabildo de Tenerife, y uno de los valores fundamentales del presente del nacionalismo canario.

Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de La Laguna en la especialidad de Economía General, fue distinguido por la excelencia con el Premio Extraordinario Fin de Carrera y Segundo Premio Nacional de Terminación de Estudios. Además de ser poseedor de un máster en Estudios Europeos por el Colegio de Brujas (Bélgica).

Especialista en todo lo relacionado con los asuntos canarios y Europa, tiene una visión actualizada de lo que necesita Tenerife y sus habitantes para afrontar los retos del futuro.

Quizás fue durante el máster en Estudios Europeos en el Colegio de Brujas donde comprobó la importancia de los idiomas, no solo para poder relacionarse sino para poder aspirar en las mejores condiciones a un empleo, lo que haya provocado su especial empeño en que los jóvenes tinerfeños se formen de manera adecuada y que completen sus estudios con el aprendizaje de otras lenguas.

Su trayectoria laboral también le avala. Su paso por la Dirección General de Asuntos Económicos de la Unión Europea le permitió conocer de primera mano cómo se tratan los asuntos estratégicos, mientras que durante su etapa como viceconsejero de Agricultura del Gobierno de Canarias le reportó un amplio conocimiento del sector primario. De ahí que se trasladara a Bruselas para desempeñar durante varios años el cargo de administrador de la Unidad de Regiones Ultraperiféricas de la Dirección General de Política Regional de la Comisión Europea.

Su labor en el Cabildo ha sido constante y eficiente, dos características que le definen a la perfección. En una primera etapa impulsó el tranvía y dirigió con acierto el área de Economía y Competitividad y Turismo con numerosas iniciativas que tienen como objetivo la creación de empleo para situar a Tenerife en el lugar que se merece dentro del panorama nacional e internacional.

El balance de logros de Carlos Alonso como presidente del Cabildo en estos últimos cuatro años pasa entre otros por contar con la Corporación insular con mayor índice de transparencia de Canarias; por haber aumentado las plazas para personas dependientes; por haber modernizado y abaratado el transporte público: o por llevar el número de becas hasta una cifra de altura: 3.718 para que las nuevas generaciones tengan más oportunidades y experiencia con opciones además para salir de la Isla y pasar una temporada de estudios en otros países.

Sin duda, a sus 48 años, Carlos Alonso es el político con más experiencia, conocimiento, actitud y ganas para resolver los problemas de la Isla. Su tiempo libre lo dedica por completo a su familia. Su familia disfruta con él de los momentos del día que le permite su agenda y es habitual acompañar a sus hijos al colegio siempre que puede.

Por todo lo anterior, disfruten con la primera parte de una entrevista con uno de los protagonistas esenciales de nuestra tierra: Carlos Alonso –la segunda parte se publicará más adelante–.

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MIRADA RETROSPECTIVA

Queremos empezar con una mirada retrospectiva a su biografía; de aquel joven profesor de Economía Aplicada en la Universidad de La Laguna al actual presidente del Cabildo de Tenerife, ¿qué permanece y qué ha cambiado personal y profesionalmente en Carlos Alonso?

Es complicado decirlo, quizá lo que más permanece es el afán por descubrir, la curiosidad, que no solo estaba en mi etapa como profesor, sino que es algo prácticamente innato en mí, el buscar, el descubrir: soy una persona bastante curiosa. De modo que no me acomodo en mi «zona de confort», sino que siempre –esta curiosidad, incluso– me anima a buscar cosas nuevas, temas, sectores, actividades que pueden ser interesantes y con los que «entras por ahí», pues porque, a veces, alguien te viene a plantear algo y te planteas «ah, pues mira, qué curioso, qué bien» y te metes.

Con respecto a lo que ha cambiado, tienes más madurez. Creo que, normalmente intentas ser menos impulsivo con las cosas, porque ves que ya coges experiencia y comprendes que las cosas no se arreglan de manera simple, sino que requieren unas estrategia más consensuada, más pausada –intentando alinear a todo el mundo–, y buscas esa manera también de que las cosas cambien; porque, realmente, tienen que cambiar, en el sentido de que, al final, todos los actores para buscar una solución tienen que encontrarla, no solo la tienes que poner tú.

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RETOS

Asume la presidencia del Cabildo de Tenerife en 2013, sucediendo a Ricardo Melchior; en clave de presente y futuro, ¿cuáles son los grandes retos que afronta Tenerife en la actualidad y aquellos que vertebrarían la próxima legislatura?

Yo creo que la base del progreso de las sociedades a largo plazo tiene que ver con la capacidad de las personas, con la educación, en sentido amplio, no solo con la formación reglada, sino con la capacidad que tienen las sociedades de crear, de innovar; y eso está muy en relación con la educación. Creo que es un problema que no es de solución instantánea, sino que es generacional, pero que se ha avanzado mucho, porque tienes que ver la situación con una perspectiva a largo plazo y en el pasado también.

Te tienes que comparar con la sociedad de tus abuelos, de tus bisabuelos, de tus padres, para ver todo lo que la sociedad en las islas ha progresado desde ese punto de vista; y, por tanto, el futuro también lo tienes que ver con esa perspectiva a largo plazo; por eso, el proyecto –para mí– más importante que desarrollamos desde el Cabildo es Tenerife 2030 que tiene una línea de horizonte a largo plazo, y supone lo más relevante que tenemos entre manos; y que, en el próximo mandato, lo que hay que intentar es que se consolide como una estrategia.

El Cabildo suele trabajar siempre a largo plazo, quizá porque ha habido estabilidad –también–, siempre hemos gobernado Coalición Canaria y eso les ha dado viabilidad a los proyectos para plantearlos a largo plazo; y eso es una diferencia del Cabildo de Tenerife en relación a otros Cabildos, donde están «dando bandazos»; también ocurre que muchos de los proyectos que nosotros desarrollamos nacen del equipo técnico del Cabildo, de los trabajadores, de los funcionarios, y eso les da una senda más estable.

Y el próximo mandato creo que Tenerife 2030 se tiene que consolidar como la estrategia principal de la isla. Llevamos ya cuatro años en los que la hemos puesto en pie, la hemos dotado de recursos, están definidos los programas, las acciones y ahora el «surco» hay que seguir profundizándolo para que sea un «surco permanente».

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AVANCES DE COALICIÓN CANARIA EN TENERIFE

Muchas veces desconocemos la situación de partida a la hora de valorar cualquier proceso o resultado; por ello, y con esa necesaria pedagogía política: ¿cuáles diría que son los grandes avances que Coalición Canaria (CC) ha logrado en Tenerife, y que le permite seguir teniendo la confianza de la ciudadanía?

Creo que el principal avance, si nos limitamos a estos cuatro años, tiene que ver, en primer lugar, con el empleo. Nosotros partíamos con una tasa de paro en la isla de entorno al 34% y, en apenas cinco años, ya estamos por debajo del 19%.

Eso se debe, en parte, a la coyuntura, no es solo un trabajo político –viene derivado de una mejor coyuntura económica–, pero también se debe a que hemos conseguido diseñar una política activa de empleo diferente, con recursos propios, para intentar que –sobre todo– las personas que tienen más dificultades para encontrar trabajo, por edad, por género, por capacidad, por experiencia; pues, puedan aprovechar las oportunidades que existen. El proyecto –que no es solo un proyecto, sino una «constelación de proyectos» por el empleo– ha trabajado en esa línea.

También, vinculados al empleo, hemos desarrollado proyectos que cubren lo que nosotros llamamos «la escalera de la empleabilidad». El paro afecta a todas las estructuras sociales, no importa la edad, el género, la experiencia; todo el mundo tiene dificultades para encontrar un trabajo, y la política no solo puede ser una política de «manguerazo».

Es verdad que tienes que dedicar más recursos a los que más dificultades tienen o donde tienes el grueso mayor de desempleo, pero tienes que definir un trabajo para cada uno de los peldaños de la escalera de la empleabilidad; y le tienes que dar oportunidades a la persona que tiene una formación cualificada, y que a lo mejor encuentra que no hay sector económico para ese tipo de empleo; a las personas que tienen más edad y que han pasado más tiempo en el paro; es decir, tienes que buscar una estrategia. Nuestro «menú» lo hemos ampliado muchísimo, de forma que, si tu vas a la carta de opciones que tiene el Cabildo, tenemos capacidad para ayudar en todos los peldaños de la escalera.

Después, otra línea de mejora, que creo que hemos hecho en este mandato, tiene que ver con la dependencia, que era un deber muy importante de las islas. Ahí ha habido un trabajo muy coordinado con el Gobierno de Canarias, con la Consejería de Asuntos Sociales. De modo que hemos conseguido imbricar mejor los recursos que el Cabildo y el Gobierno de Canarias estaban desarrollando; aumentando, por ejemplo, la evaluación de las personas que estaban en lista de espera, porque hemos puesto los recursos del Cabildo para eso –a lo que antes la Consejería se negaba– y con la idea de Cristina Valido se permitió esa mejora de trabajo conjunto; asimismo, hemos desarrollado el plan de infraestructura sociosanitario con financiación conjunta; hemos metido todas las acciones que tenemos de promoción de la autonomía dentro del sistema de dependencia, –aunque no está todo, pero vamos camino de eso­–.

De manera que, al final, creo que, sin «tirar las campanas al vuelo» –porque todavía hay mucho que hacer en dependencia, todavía tenemos una lista de espera importante–, se han sentado las bases para que, en el próximo mandato, avancemos bastante en cubrir un porcentaje mayor de las personas que reciben atención. Aparte de que también hemos desarrollado acciones mucho más especializadas, sobre todo, para las personas con discapacidad ­–no tanto para los dependientes mayores–, con soluciones que se centran en sus problemas concretos: para síndrome de Down, para trastornos de salud mental, para personas con accidente cardiovascular adquirido, todo ese tipo de circunstancias particulares que requieren también un tratamiento particular.

Por otra parte, también hemos hecho algo que a lo mejor no se ve, pero que es muy importante en lo que es la organización de la inversión del Cabildo, desde el punto de vista sectorial y territorial. Hemos hecho un esfuerzo muy importante, coordinados con el Gobierno de Canarias y los ayuntamientos, para definir un conjunto de programas –que ya están en funcionamiento–, que, con los criterios de eficiencia, de coordinación y de equilibrio territorial, intervienen en la inversión de capital humano y de capital físico en toda la isla; hablo de nuestro Marco Estratégico de Desarrollo de inversiones, que supone una inversión anual de en torno a 250 millones de euros, donde no solo estamos hablando de inversiones en equipamiento e infraestructuras, sino de que también Tenerife 2030 está dentro de esa estrategia.

Tenemos 36 programas que ya están funcionando de inversión en personas: Dependencia, Empleo y Tenerife 2030; y, también, en infraestructuras, así, por ejemplo, es de destacar que este plan ha permitido adjudicar obras por 672 millones de euros y ha generado unos 13.000 empleos con inversión media por habitante de más de 1.266 €. Una inversión muy potente, como nunca había tenido el Cabildo, que está programada, en periodos de cinco años cada uno, coordinada con los ayuntamientos y que, además, lo hemos hecho de forma que todo el mundo puede consultarla. Tú te vas a meditenerife.es y puedes saber la inversión que se está produciendo en tu municipio, en un sector específico, cómo está el proyecto, si se ha terminado o no se ha terminado.

Por citar varias cuestiones de las más relevantes (empleo, dependencia), dado que habría muchísimas más que citar.

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NACIONALISMO CANARIO EN EL S. XXI

Aprovechando la crisis de Cataluña, se está desarrollando un estado de opinión que estigmatiza todo tipo de nacionalismo. Sin embargo, la naturaleza y la evolución del nacionalismo canario es diferente del nacionalismo catalán o vasco: ¿qué significa para usted el nacionalismo canario en el s. XXI?

La singularidad, que es la que justifica esa posición nacionalista, tiene que ver con un elemento diferencial, objetivo, que no solo se enraíza en nuestra situación geográfica –que es un elemento principal–, sino en todo en lo que esa situación geográfica ha venido derivando en la historia socio-económica de las islas.

Probablemente, las islas sean la región más singular del Estado, quitando el tema de la lengua, respecto al resto de factores, Canarias tiene una singularidad con el resto del Estado mucho mayor de la que tiene Cataluña, incluso que el País Vasco, que también, aparte de la lengua, tiene toda la parte foral –que es distinta–.

Nosotros tenemos una historia más singular en nuestra relación con la Corona que Cataluña, por ejemplo; pero nosotros no hemos hecho valer esa singularidad como un elemento de separación, sino que lo que hemos dicho es que nuestro tratamiento singular no es para colocarnos mejor, es decir, no reivindicamos que nuestro tratamiento sea mejor que el del resto de ciudadanos del Estado, sino que esa singularidad debe tener un tratamiento singular para colocarnos en pie de igualdad.

Nosotros no estamos pidiendo, como ocurre con Cataluña, o también en el País Vasco, que los ciudadanos del País Vasco o de Cataluña estén en mejor posición: con más financiación, más servicios. No, esta no es nuestra base, sino que el tratamiento singular es necesario para equilibrar nuestra situación.

Quizá, la reflexión que tengamos que hacer es que ese tratamiento singular no debe contener solo elementos que están vinculados a compensar hándicaps que tienen ver con que a Canarias se le tiene que dar más porque está en peor situación. Yo creo que además debemos contemplar –y así se ha estado haciendo durante los últimos años– que la singularidad de Canarias genera oportunidades también singulares, no solo dificultades, y el tratamiento singular debe recoger también singularidad en esas oportunidades.

El que, por ejemplo, a nosotros se nos pueda dar mayor autonomía en la gestión de recursos como la costa, o los aeropuertos o mayores oportunidades en nuestra relación con África tiene que ver con eso, con que esa singularidad dote de oportunidades al desarrollo de las islas. Y no sea solo una cuestión de compensar hándicaps o elementos que podrían dificultar nuestro desarrollo. También hay cosas que hay que aprovechar como elementos singulares que dan oportunidades.

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CONCIENCIA DE EUROPA

Por formación y biografía, confluyen en su persona la perspectiva económica y la pasión europeísta. Afirmaba el añorado Tony Judt1: «puede que el siglo XXI pertenezca aún a los europeos», y, sin embargo, no es ésa la sensación actual, por ejemplo, con la consumación del Brexit, la crisis de Cataluña, o la articulación del eje Visegrado (Hungría, Polonia, Chequia…). Sí, se viven horas inciertas en el desarrollo de la Unión Europea: ¿están conectando las élites políticas con la ciudadanía en esa pedagogía de lo que es Europa? ¿Se puede revertir, o al menos, modular esa construcción histórica de arriba / abajo del proyecto de Unión Europea?

Con respecto a la primera cuestión, claramente no. Creo que el ciudadano europeo está confrontado a la realidad de la globalización, impulsada no solo por la liberación de los intercambios de todos los factores, de capital, de trabajo… sino también por la aceleración que ha supuesto la entrada en funcionamiento de la sociedad de la información; que ha acelerado un proceso que antes podríamos denominar «de internacionalización» y ahora «de globalización».

Esto es, te afecta todo lo que pasa fuera, y eso tiene incidencia en la sociedad europea, que es una sociedad madura, asentada, con alto nivel de bienestar; que se ve amenazada por ese factor de mayor globalización y competencia; y ahí –yo no la tengo– no estamos dando la respuesta adecuada. Y, precisamente, porque ha cambiado la manera de transmitir la información, de participar, no cabe ya la gestión del problema a través del liderazgo individual, que es lo que intenta el populismo.

Yo creo que tenemos que construir esa respuesta de manera global; y, para eso, hace falta crear más europeos. ¿Qué significa eso? Que para la Unión Europea una de las claves en la respuesta –en mi opinión­– tendría que ser que sus políticas ayuden a construir una mayor consciencia europea.

Por poner un ejemplo de la Unión Europea de lo que me parece un gran éxito con un programa, el Programa Erasmus. Este ha permitido que las generaciones más jóvenes tengan más apertura y puedan conocer otra realidad. Por tanto, creo que ese tipo de políticas habría que repetirlas más y que una parte importante de los fondos de la Unión Europea vinieran a construir ciudadanía europea, para que de ahí surjan respuestas, no de un liderazgo populista, sino de la sociedad.


1 «Pero ni América ni China disponían de un modelo útil que sirviera para la emulación universal. A pesar de los horrores de su reciente pasado -y en gran medida gracias a ellos-, eran los europeos los que ahora estaban genuinamente posicionados para ofrecerle al mundo algún modesto consejo sobre cómo evitar repetir los errores del pasado. Pocos lo habrían dicho hace 60 años, pero puede que el siglo XXI pertenezca aún a los europeos».

Postguerra, Tony Judt,