El pasado miércoles 24 de octubre se aprobó en el Senado del Parlamento español el nuevo Estatuto de Autonomía de Canarias, que desvincula el Régimen Económico y Fiscal (REF) de la financiación autonómica y que modifica el sistema electoral vigente en nuestro archipiélago.

Esta aprobación se hizo con el voto a favor de todos los partidos, a excepción de la abstención de Ciudadanos y el voto en contra de Podemos. Es, sin duda, un momento histórico que se ha concretado bajo el gobierno nacionalista de Fernando Clavijo, un nacionalismo canario constitucionalista, constructivo e incluyente como representa

Coalición Canaria (CC); para nosotros, un ejemplo a seguir para lo que está ocurriendo en otras partes de España –no sólo en Cataluña, sino también en el País Vasco–.

Por ello, esta nueva normativa autonómica logra avances en diferentes temas y cuestiones centrales:

Canarias queda reconocida como un “archipiélago atlántico”, que ejerce su autonomía como “nacionalidad” para constituirse como comunidad autónoma; se delimita un “ámbito espacial”, que incluye sus “aguas canarias”, reconociendo una octava isla: La Graciosa.

Se incluye una renta de ciudadanía a desarrollar para la ciudadanía en exclusión social.

Se garantiza el derecho a la igualdad de trato y a la no discriminación por razones de sexo, género, nacimiento, etnicidad, ideas políticas y religiosas, edad, discapacidad, orientación o identidad sexual” u otra “circunstancia personal o social”, reconociendo a su vez la igualdad efectiva entre mujeres y hombres.

Las administraciones públicas canarias velarán por los derechos de los animales, con una influencia animalista que lo hace uno de los textos más avanzados en esta materia.

Se eliminan los aforamientos.

Se cumple la separación del REF respecto a la financiación autonómica.

Se podrá asumir nueva competencias: por ejemplo, en la gestión de costas, aguas, obras hidráulicas y acción exterior, o en los fondos europeos cuando vayan destinados a competencias autonómicas.

Una futura reforma del estatuto tendrá que ser sometida a referéndum de los electores de nuestra comunidad autónoma.

Se aprueba un nuevo régimen y sistema electoral, que aún tiene varias cuestiones pendientes por desarrollarse.

La presidencia podrá, desde ahora, disolver el parlamento y convocar elecciones.

Se faculta al gobierno para poder dictar normas con carácter de ley, en situaciones de “extraordinaria y urgente necesidad”.

Fernando Clavijo, el presidente nacionalista del gobierno canario, lo resumió adecuadamente: “El REF y el Estatuto de Autonomía para Canarias marcarán la diferencia para el futuro”. Sí, es la hora de Canarias.