Estilos

políticos

La política tiene, entre otros factores, un claro condicionamiento: negociar es inherente a su dinámica interna. Quien no comprenda esto (leer el discurso de la líder de Podemos Canarias, Noemí Santana), se sitúa fuera del juego democrático; y, simultáneamente, define un autoritarismo que impregna su pensamiento y su acción.

Si la política es contradictoria con negociar,

la política se convierte en imponer

Dicho esto: el estilo de un líder político se demuestra en su concepción de lo que es negociar. Y lo que estamos descubriendo es que el nuevo líder del PP Canarias, Asier Antona, ha heredado algunos de los vicios de su mentor, José Manuel Soria.

Negociar no es imponer un ultimátum que limita la propia negociación

Y denota, además, algo que siempre ha caracterizado a la derecha centralista del PP en su trato con Canarias: la arrogancia. Ojalá esa herencia de su padrino político no se cronifique en su sucesor, que no puede pretender marcar la agenda de la política canaria desde sus últimos resultados en nuestro archipiélago.

Negociar significa analizar los puntos fuertes y débiles de tu posición y del posible socio con el que se está negociando

En un partido tan centralista y vertical como el PP, es el presidente del Gobierno de España, Mariano Rajoy, quien tiene la última palabra del tipo de relación que tendrá el PP canario con el actual gobierno autonómico de CC.

Sabido esto, no deja de ser desconcertante la retahíla de declaraciones desafiantes, o intencionadamente ambiguas, que ha hecho Asier Antona sobre su posible entrada en el gobierno, o el tipo de oposición que quiere hacer ahora.

Da la impresión que parte de un diagnóstico equivocado: creer tener la clave de todo lo que se maneja en la política canaria. Y no es así, por eso es más necesario que nunca el gobierno nacionalista de CC: en Madrid el voto de Ana Oramas es imprescindible, y sólo nos hacen caso en este tipo de situaciones.

Nuestra memoria canaria lo sabe