Fernando Savater y el

referéndum en Cataluña

Hay épocas históricas donde la claridad no es la cortesía del filósofo -como afirmaba Ortega y Gasset-, sino que la claridad es la moral necesaria, frente a tanta equidistancia cómoda y maquiavelismo de vuelo corto. Asistimos desde hace tiempo a una saturación de posicionamientos y juicios sobre el referéndum en Cataluña; es más, comprendemos a un ex-presidente socialista como Felipe González cuando declara que esta situación es lo que más le ha preocupado “en los últimos 40 años” -sin decirlo, quiero pensar que hay bastante autocrítica de su mismo pasado político respecto al pujolismo; cuestión donde también el PP es corresponsable-. Hemos llegado a un callejón sin salida, y en una de las partes, hay un peligro de escalada que amenaza empezar lo que no queremos: estallidos de violencia que provocarían una situación límite y de emergencia en la democracia española.

Por ello, poder escuchar con claridad a un referente filosófico y moral como Fernando Savater nos llena de esperanza; ni vale todo, ni hay equidistancia posible:

«Está muy claro que el gran problema que existe en Cataluña es la educación y la deseducación, la falta de una información y unos hechos veraces. Evidentemente, lo del dinero también influye. Antes de que hubiera crisis y de que se descubriera que en Cataluña la clase política robaba como en ninguna otra parte, apenas había independentistas. Pero la historia es un eterno retorno. El nacionalismo catalán y vasco es el retorno del carlismo, que ha sido el gran mal de la historia moderna. Lo que ha impedido que España tuviera una democracia liberal avanzada ha sido la presencia clerical, detestable, separatista de los carlistas».

Y algo más, desde un presupuesto de las democracias representativas en la modernidad:

«Espero que ese simulacro de referéndum no se realice, porque es una agresión a todos los ciudadanos españoles. Políticamente no existe Cataluña o los catalanes; existen ciudadanos del Estado español, y no hay más. Si volviésemos ahora a ligar ciudadanía con la tierra, sería como regresar a la Edad Media, los siglos de la gleba».

Gracias, maestro. Desde el día 2 de Octubre, es hora de reconducir un escenario que no merece Cataluña, ni España. Lo demás, es perseverar en un error que nos lleva al desastre.