UNA POSTAL DE ENSUEÑO

Una parada nos espera hoy al final del periplo. Hemos emprendido nuestra marcha por la costa norte de la isla de Tenerife. Salimos desde su capital, Santa Cruz, la bella ciudad ajardinada, donde el verde y la claridad de los días de verano invitan a pasear.

Con todo, no nos quedamos. Emprendemos la marcha por la utopista del norte, con el ánimo de disfrutar de un día soleado, y del bello paisaje que va configurando la sucesión de municipios que dejamos a ambos lados del camino.

El trayecto es largo, pero la belleza del paisaje y la calidad humana de las personas que vamos conociendo –a cada parada– merece la pena.

En nuestros bolsos no faltan las toallas ni los trajes de baño. Queremos darnos un chapuzón en un pueblo especial, en un enclave donde tradición y modernidad conviven en una postal de ensueño, Garachico.

Antes de partir –como siempre–, miramos qué información encontramos en Internet y nos sorprendemos al leer que:

«Más de la mitad de su territorio está cubierto por pino canario, paisaje volcánico y un antiguo acantilado que separa el casco histórico de las medianías. Garachico posee un rico patrimonio arquitectónico de los siglos XVI y XVII muy bien conservado, por lo que fue declarado Bien de Interés Cultural en 1994. Además, posee el título de Villa y Puerto, concedido por el rey Alfonso XIII en 1916 (…). Cuenta, además, con un puerto deportivo de reciente construcción junto al casco histórico, que convive con playas de callaos y arena negra y pequeños acantilados. Cabe destacar las piscinas naturales de El Caletón, una de las zonas de baño más populares, y el imponente roque que se alza frente a su costa».

WebTenerife

Además de toda esta riqueza, y del placer de bañarnos en las aguas naturales de nuestro querido Caletón, nos sorprende la selecta oferta hostelera con la que nos acoge la histórica villa, una selección de restaurantes y pequeños hoteles que hará las delicias de todo tipo de visitante. Garachico es, sin lugar a dudas, un lugar por el que merece la pena perderse. ¿Te animas?