Paz, armonía, y el pulso, que late sereno,

al son de las brisas melodiosas que nos regala el viento

Costa Island

Garoé,

árbol sagrado

Cierra los ojos. Imagina, por un segundo, a dónde te transportan estas palabras, inspira profundamente y lo habrás recordado: El Hierro. Hoy, nos acercamos nuevamente a la Isla del Meridiano para compartir con ustedes otro asombroso rincón de nuestra geografía: el rincón del Árbol que llora, el rincón del Árbol sagrado el Garoé.

«El garoé (posiblemente un ejemplar de Ocotea foetens, conocido como til o tilo) fue el árbol sagrado de los bimbaches, antiguos habitantes de El Hierro, en las Islas Canarias así como uno de sus símbolos. Incluso el escudo de El Hierro recoge un árbol con su copa rodeada de nubes del que caen gotas de agua».

Wikipedia

Garoé,

Lágrimas de lluvia

La relación de «comunión» con nuestro entorno y con la naturaleza de nuestras islas, en pocos lugares de Canarias se revela tan estrecha, y tan cercana a las personas, como en la isla del El Hierro. Particularmente, en la localidad herreña de San Andrés, donde, desde antiguo, se ha rendido culto al sagrado árbol Garoé.

En esta zona de la isla, la fuerza del viento proyecta sobre los árboles toda la humedad que transportan los alisios: así, se forma la «lluvia horizontal». Las partículas de agua que transporta el viento –literalmente– se proyectan sobre la orografía de la isla. Las copas de los árboles, entonces, funcionan como «redes», que recogen la condensación de agua resultante. Este fenómeno explica por qué, para la tradición de los antiguos bimbaches, el Garoé era un árbol sagrado que «lloraba».

Hoy sabemos que –realmente– fue un hermoso ejemplar de enormes dimensiones del que manaba agua dulce. Merece la pena visitar su emplazamiento, ocupado en la actualidad por un ejemplar de tilo plantado en 1957; ya que el original fue derribado por una tormenta en el siglo XVII.

Garoé, un símbolo del amor por la naturaleza

que nos enorgullece