Humboldt y su mágico

viaje a Canarias

Hay autores que reforman una determinada disciplina, pero hay otros que van más allá: revolucionan desde su perspectiva toda la cultura occidental. A. V. Humboldt es uno de estos últimos: el gran naturalista, geógrafo y aventurero de finales del s. XVIII y del s. XIX, compañero intelectual de Schiller y de Goethe, y sobre todo, aparte de sus logros científicos, y como acierta a definir su gran biógrafa Andrea Wulf, el creador de la ecología moderna: el primer autor que comprende la naturaleza en su conjunto, como un todo —La invención de la Naturaleza. El Nuevo Mundo de Alexander von Humboldt, Taurus, 2016, de Andrea Wulf—.

A finales de. s. XVIII, en el año 1799, A. V. Humboldt y Aimé Bonpland llegan a Canarias en la corbeta española Pizarro: primero paran en La Graciosa, y luego seis días en Tenerife, desde el 19 al 25 de junio, recorriéndola, subiendo al Teide, e iniciando el conocimiento en profundidad de su geografía y botánica.

Los capítulos 2 y 3 de su Viaje estarán dedicados a Canarias, siendo la mejor publicidad del archipiélago en el s. XIX: tanto el Teide como el Drago serán, desde entonces, realidades que tendrán una proyección europea. Finalmente, quedémonos con sus palabras:

«He bosquejado el cuadro físico de la isla de Tenerife, y he tratado de exponer nociones precisas sobre la constitución geológica de las Canarias, sobre la geografía de las plantas propias de este archipiélago, y sobre su agrupamiento a diferentes alturas sobre el nivel del mar. Aunque me lisonjeo de haber llevado alguna luz sobre objetos de que tantas veces han tratado otros viajeros, pienso, no obstante, que la historia física de este archipiélago tiene todavía un amplio campo que explotar».

A. V. Humboldt y su mágico viaje a Canarias