REGRESA ESE PASADO

Nos lo ocultaron… ¿Por qué?

Dijeron que si llega a saberse, sus descendientes no habrían encontrado quienes quisiesen formar familia con ellos.

Dijeron que no sabían que este herencia familiar existiese.

Dijeron tantas cosas que… conociéndoles como les conozco, la verdad permanece enterrada, oculta en la memoria del pasado que por todos los medios han tratado de borrar.

Dijeron que el pasado es pasado, que una vez transcurrido ese tiempo ¿por qué volver a revivirlo?

Dijeron muchas cosas, todas contrarias a la realidad

Hoy regresa ese pasado, y con él, el mayor temor que albergan quienes tanto daño han ocasionadoSomos el último vestigio que queda como testimonio, rodeados de quienes heredando esa extraña genética —que impulsa a la mayoría de los miembros de esta familia a maquillar todo aquello que les resulta molesto—, ven cómo nada puede permanecer oculto en este Tiempo.

Las consecuencias, las secuelas han ido pasando de una a otra generación, imparables… y con ellas, el efecto de semejante causa.

UN HECHO REAL

Esta novela está basada en un hecho real

Los diálogos y textos carecen de los nombres que identificarían a quienes deberían de ser juzgados por sus actos, si no en La Tierra, el día que les toque encontrarse con El Creador de TODO lo que «Es»… Que Dios se apiade de sus almas… Aun así… ¿Serán capaces de enmendar sus errores antes de partir, tras dejar esta vida?…

Lo imprevisible

siempre puede acontecer…

Todo comenzó un martes trece de noviembre del año dos mil dieciocho en la Isla de Gran Canaria, un paraíso en manos de políticos y empresarios que van en busca de poder, riqueza, dominio de la población y gloria.

Salía del trabajo con dirección a mi actual domicilio, uno de tantos a lo largo de estos años, circunstancia ajena a mi voluntad, consecuencia de una trama familiar que tal vez describiré más adelante, y que… por otro lado —en parte—, es muy posible que sea autobiográfica…

Mi vida se divide en dos partes; La laboral, en Comunicaciones y Transmisiones de La Sala de Emergencias y Seguridad, y… ¡La Artística!… junto a mi madre, ambos con trayectoria en Italia, país al que amamos profundamente en el que hemos sido galardonados a lo largo de estos años, siendo reconocidos como Académicos de Mérito y de Honor, además de Ciudadanos Honoríficos por nuestra contribución en el terreno de la poesía, la literatura, la pintura, la escultura y la fotografía.

Días atrás, bromeaba con mis compañeros de La Sala sobre el martes trece, por ese dicho popular que reza: «Ni te cases ni te embarques», en esa fecha concreta, asociada a la mala suerte y el infortunio.

¿Quién me iba a decir que viviría ese día concreto una experiencia que cambiaría la concepción de mi vida, en aquellos instantes posteriores al accidente de tráfico en apariencia de carácter leve?

Acostumbrado —a través la experiencia laboral— a ver la vida desde una perspectiva muy diferente a la que pueda tener un ciudadano de a pie —ajeno al entorno de las emergencias—, sabía que en un segundo todo puede dar un giro, que todos podemos debatirnos entre la vida y la muerte según las circunstancias del día a día.

El martes trece de noviembre del año dos mil dieciocho, a las dieciséis cero cinco horas, saliendo de la zona de Guanarteme con dirección hacia el Hospital de Gran Canaria Doctor Negrín, aguardaba pacientemente en el ceda el paso de la calle de Mario César —Las Palmas de Gran Canaria—, para incorporarme en la rotonda que me permitiría seguir la ruta hacia mi domicilio.

El semáforo que daba acceso a los vehículos que provenían del túnel Julio Luengo —que circulaban desde Las Alcaravaneras hacia el norte—, estaba en verde. Generalmente, una gran mayoría de conductores aumentaba la velocidad, tratando de evitar que la luz roja les obligase a detenerse y esperar nuevamente su turno.

De vez en cuando, era posible incorporarse al ritmo de la circulación cuando quedaban huecos suficientemente espaciosos entre los vehículos que desconocían el concepto de circular moderadamente.

Avancé a penas unos centímetros y… ¡No! ¡Imposible salir!

Segundo intento y… ¡No! ¡Tampoco!

¿A la tercera la vencida? ¡No!… —«Precaución». —Pensé.

Fue justo en ese instante cuando sentí un golpe en la parte trasera del vehículo. Todo transcurrió a cámara lenta. La puerta del cajón donde guardaba la documentación del coche, se abrió y su contenido salió volando ante mi asombro. Sentí como mi cuerpo era impulsado hacia adelante, siendo frenado por el cinturón de seguridad y… a continuación, el retroceso, dando mi cuello contra el reposa cabeza. Fue un golpe seco que… en caliente, me dio la sensación de no haber dejado secuelas.

Hacía frío, en ocasiones caían algunas gotas de agua del cielo, amenazando con llover con más intensidad.

Sacamos fotografías de los desperfectos, nos intercambiamos los datos e incluso entró en escena el marido de la señora que aun no se creía lo que había sucedido. Se conoce que él estaba por la zona y no tardó en llegar tras ser apremiado por ella, en busca de consuelo y protección ante tan desagradable experiencia.

El destino, que todo lo dispone, y todo fue sentir alivio por no estar lesionado cuando… comencé a notar que subía por mi cuello un calor que lo envolvía desde su base. No dije nada, creí que era consecuencia del estado de desconcierto.

Tras recomponernos y despedirnos, decidí bajar de nuevo hacia la zona del accidente y aproximarme al Centro de Salud de Guanarteme, para ser atendido en urgencias.

Hice una llamada informando a uno de mis jefes —a mi responsable—, que de inmediato confirmó que se trataba de un accidente laboral «In Itineri», porque entraba dentro del tiempo estipulado por la ley, tras finalizar la guardia en La Sala de Emergencias y Seguridad.

Tuve que esperar algo de tiempo a ser recibido por la doctora. Había llegado una urgencia y todo lo demoró. Lo primero, era lo primero.

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Informe Clínico de Urgencias

Gobierno de Canarias

Motivo de la Consulta

Acude por accidente de tráfico en el transcurso de la salida de su trabajo sobre las 16:05 hrs colisión posterior sin pérdida de conocimiento.

Historial actual exploración

Resumen de exploración

Fecha/Hora 13/11/2018 – 17:29:28

Aparato Locomotor: Dolor y contractura cervical y trapecio bilateral con limitación de los movimientos.

Aspecto General: Buen estado general, no impresiona de Gravedad, no impresiona de enfermedad.

Coloración y Alteraciones Dérmicas: Buena coloración de piel y mucosas, sin palidez, ni cianosis, ni tintes ictéricos, ni manchas, ni erupciones.

Estado de Hidratación: Normohidratado.

Exploración Lumbociática: Normal

Extremidades: Dolor a la movilización de ambos hombros.

Indicadores de Mal Trato: Sin indicadores de maltrato.

Inspección de Columna: Dolor y contractura cervical paravertebral bilateral.

Sistema Nervioso: Consciente, orientado, atento, con lenguaje adecuado, postura y marcha normal. No focalidad neurológioca. No rigidez nuca ni otros signos meníngeos. Sin alteración pares craneales.

Temperatura: Normotérmia.

Evolución y Comentarios

Diagnóstico Principal

723.1 Cervicalgia

E819.9 Accidente de Tráfico – NE

E849.3 Accidente Laboral In Itinere

Recomendaciones

Calor local 3/V Dia X 3 Dias

Control por Mutua Accidente Laboral

Otras Recomendaciones

Por favor, atienda las indicaciones que se le han dado. Si no mejora y/o empeora, vuelva a acudir al Servicio.

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CHARCOT MARIE TOOTH

Aprender de los errores del pasado —no permitiendo que se ocultase esta realidad que estábamos viviendo—, no permitiría lograr que, quienes estábamos afectados, tratásemos de ralentizar el avance de esta enfermedad —Charcot Marie Tooth— degenerativa… que estaba latente en algunos de nosotros y parte de los descendientes. Debíamos de ser supervisados y hacer seguimiento periódico por médicos especializados.

Los errores del pasado nos debían de servir para aprender de ellos —al guardar silencio quienes no nos dijeron que existía esta enfermedad genética familiar—, enfrentando cara a cara el día a día, con Fe, Unidad, en Paz y en Equilibrio.

Cerré los ojos… tomé aire profundamente y reflexionando… di gracias a Dios, como familia, cada cual con nuestras cosas, con nuestras virtudes y defectos, éramos capaces de dar solución a problemas que… una vez resueltos, nos permitirán a todos y a cada uno crecer, y en gran medida santificarnos a través de nuestros actos, del perdón, de la reconciliación, de la Unidad Familiar.

Un accidente de tráfico fortuito… sacaría a la luz algo que había permanecido oculto afectando a víctimas inocentes por desconocimiento… Dar la oportunidad de enmendar sus errores a quienes callaron… allanaba el camino para tomar conciencia, poner remedio y perdonar

“Siempre existe La Luz al final del túnel”…


* Texto de la Novela «La Herencia Charcot Marie Tooth» (Escrita por el autor de este artículo —Basada en un hecho real—).