La huella canaria en la historia de Estados Unidos es fundamental, entendida dentro de la impronta española en los orígenes de aquel país. Uno de los factores más importantes para desarrollar una conciencia histórica, es comprender ese viaje de ida y vuelta que ha tenido la emigración canaria. Veamos una breve sinopsis de este caso:

Los vínculos que unen Canarias con San Antonio de Texas datan de 1731, año en que fue fundada por familias canarias, de ahí que actualmente esté hermanada con Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria.

El origen de esta fundación viene condicionado por dos acontecimientos históricos: por un lado, el archipiélago canario sufre una espectacular emigración a América en el siglo XVIII, como consecuencia de las malas cosechas y la grave caída de las ventas de vino; por otro, en la misma época, el rey Felipe V es advertido de la amenaza de un posible ataque a Texas desde la Luisiana francesa. Como ven, la guerra y sus sombras son el escenario de casi todos los movimientos importantes de la historia humana.

Fernando Clavijo, el presidente nacionalista del Gobierno canario, ha acompañado a los Reyes de España en su viaje al continente norteamericano; y aprovechando esa estancia ha anunciado una importante medida política: «continuando con la estrategia de internacionalización de la economía del Archipiélago que viene llevando a cabo el Ejecutivo canario, creará un puesto de trabajo de forma permanente en San Antonio de Texas para canalizar la atracción de inversiones hacia el Archipiélago, debido al gran potencial que existe en la ciudad en el marco de la investigación y desarrollo (…)».

«Esa plaza estará ubicada en la Cámara de Comercio de España en San Antonio, y, por tanto, no tendremos costes de oficina» –aclaró Clavijo–, «y la persona que la ocupe se encargará de promocionar las Islas como plataforma de inversión también en otras zonas de EEUU, como Washington DC, Toronto, Los Ángeles, Houston, Austin y Miami».

Historia y política y viceversa: el nacionalismo canario no se puede entender sin una comprensión de nuestras raíces históricas, unas raíces que se entrelazan con el presente de nuestra tierra: política nacionalista con una conciencia global en el s. XXI.