A menudo, olvidamos lo más importante al estar sumergidos en la actualidad devoradora de lo supuestamente más inmediato –¿qué criterios separa lo inmediato de lo verdaderamente importante?–.

Así, en los últimos tiempos, escuchamos las bondades de la elección del nuevo Gobierno de Pedro Sánchez; la supuesta distensión entre el gobierno socialista y el gobierno de Torra, teledirigido por Puigdemont desde el extranjero; o el nuevo estilo del gobierno socialista respecto a las minorías ignoradas, u obviadas por el anterior gobierno de Rajoy.

Desde este principio, se desarrolla una opinión que selecciona temas de estas bondades, formando oleadas de opinión pública que ningunea aquello que más nos importa desde nuestra tierra.

Este es un dilema que debemos afrontar: o comprendemos las evidentes consecuencias del centralismo, o las asumimos acríticamente como ha pasado en gran parte de nuestra historia.

No puede parecer extraño lo que ha ocurrido con el descuento de transporte del 75%, y que amenaza con nuevos capítulos: cuando dejas de tener importancia en la agenda política nacional, pasan estas cosas, algo que se había olvidado por parte de algunos en nuestro archipiélago.

El voto del nacionalismo canario (Coalición Canaria y Nueva Canarias) ya no es decisivo, y lo más inquietante, se empieza a entrever una sinuosa estrategia de ninguneo respecto a esa voz política nacionalista –Nueva Canarias, al fin, se está dando cuenta–.

Lo más triste sería elegir la segunda opción: asumir sumisamente aquello que nos llega decidido desde Madrid. No, no puede ser que nos tomen el pelo con ese descaro que tiene manejar una competencia y el presupuesto correspondiente –véase este ministro llamado José Luis Ábalos, y sus movimientos en esta negociación–.

No, no vale todo si queremos defender los intereses generales de nuestra tierra; una última pregunta: ¿de verdad alguien se cree aún que Canarias es una prioridad para el gobierno socialista de Pedro Sánchez? Por favor, lean el título de este artículo antes de responder: las evidentes consecuencias del centralismo.