Los niños canarios,

un drama vergonzoso

El 20 de Mayo aparecía publicado en El Confidencial, un artículo con este título: “Niños de 12 años con diabetes: la epidemia que arrasa Canarias y nadie sabe frenar”1. Pero nosotros, ¡cómo nos duele!, queremos enunciarlo de otro modo: “Los niños canarios, un drama vergonzoso”.

Una sociedad donde crece esta infancia, es una sociedad que está equivocada. Si como se dice, somos lo que comemos, pues en este caso, mejor no pensar en lo que estamos convirtiendo a nuestros niños; lean este fragmento espeluznante:

“Si los datos de obesidad que registra Canarias se trasladasen al resto de España, estaríamos ante la mayor epidemia en lo que llevamos de siglo, una amenaza no solo para la salud pública sino para la supervivencia de nuestro sistema de sanidad. Y, sin embargo, apenas se conoce fuera del archipiélago lo que allí ocurre: tasas de obesidad infantil que superan el 44%, niños de 12 años con hipertensión y diabetes que acarrearán, ya de por vida, una mortalidad por sobrepeso alarmante, con el doble de obesos que hace 25 años, y como dato que lo glosa todo: Canarias como el lugar con mayor índice de obesidad mórbida de toda Europa, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).”

¿A qué aguardamos para intervenir en este drama que ya está anunciando tragedias inmediatas? ¿Se puede seguir justificando, viendo estos datos y esta realidad, lo injustificable? ¿A qué esperamos para salvar a nuestra infancia de esta lacra?

En el artículo se ofrecían tres argumentos explicativos:

“Por tres razones principales: el menor nivel socioeconómico de la población, que deriva en peores hábitos de salud; la influencia del turismo, mayoritariamente británico, que extiende el consumo de comida rápida y alimentos ricos en grasas; y la paradoja de tener Gran Canaria y Tenerife las cestas de la compra más caras de España pese a ser dos de las provincias más pobres, con especial carga sobre los productos frescos, hecho que favorece el consumo de procesados.”

Este problema de la obesidad infantil en Canarias debe ser una urgencia como política pública de salud. No más mirar para otro lado: es hora de actuar ya. Nuestros niños no pueden esperar, o les estaremos enviando a una vida adulta limitada y llena de enfermedades, o, dicho de otro modo, a una muerte lenta. No lo merecen: actuemos. Ya.


1 «Niños de 12 años con diabetes: la epidemia que arrasa Canarias y nadie sabe frenar».