Lo queremos repetir una y otra vez: no basta con llamarse nacionalista para actuar como tal. Hay que demostrarlo: si muchos se siguen sorprendiendo de la lealtad de la ciudadanía de nuestra tierra a Coalición Canaria (CC), es por una de estas dos opciones:

O no comprenden el arraigo de la ciudadanía canaria por nuestro archipiélago, y como tal, su confianza en esa defensa incondicional que ha llevado y lleva CC, aquí y en Madrid.

O, tal vez, su mentalidad centralista no sea capaz de entender la profundidad de ese arraigo.

Por ello, los partidos centralistas, y ahora específicamente los socialistas canarios, vuelven a caer en la política del doble lenguaje: aquí, maximalismo político y griterío, imitando el populismo podemita, y allí, pleitesía a todas las decisiones de un gobierno de Pedro Sánchez al que NO le ha importado Canarias desde el primer día que está en el poder.

Los socialistas canarios siguen en su competición en la adulación de su líder: da sonrojo verlos en su lucha interna por aparecer a su lado, y callar ante los desplantes continuos a nivel institucional que ha protagonizado con el gobierno nacionalista de Fernando Clavijo, y por extensión, con Canarias.

Les dan igual los problemas estructurales de nuestro archipiélago, quizás porque recuerden aquella máxima de su exvicepresidente del gobierno Alfonso Guerra: «El que se mueve no sale en la foto». Tranquilos: ningún socialista canario se mueve en esa pleitesía que nosotros llamamos centralismo oportunista  –¿cómo siguen repitiendo «política social», si ignoran a nuestra tierra, o se creen que todos somos igual que ellos?–.

Una y otra vez, Pedro Sánchez, el presidente más arrogante de la historia democrática española (como ven, ha podido ganar en esta cuestión a José María Aznar), sigue su carrera llena de bandazos políticos con un único objetivo: seguir en el poder sin importarle lo que ello cueste a la ciudadanía de este país.

Para ello, da igual juntarse con los partidos independentistas catalanes que han intentado romper la convivencia en nuestra democracia, da igual tener como socio a un líder populista como Pablo Iglesias, que reniega de aquello por lo cual él puede ejercer como político (por ejemplo, la Transición), en fin, da igual cambiar de opinión sobre cualquier tema si se puede seguir en el poder a toda costa. 

Aquí, Ángel Victor Torres y los socialistas canarios fuerzan su sonrisa junto a él, cuando se digna acercarse, aunque ignore nuestra tierra y todas sus necesidades: el otro día se enfadaba con nosotros en Twitter por recordarle estas verdades. Por ejemplo, ésta:

Ni Pedro Sánchez, ni ninguno de sus ministros quiso venir a la reunión de las Regiones Ultraperiféricas (RUP), donde terminaba la gran presidencia de Fernando Clavijo con una defensa incondicional de Canarias y de todas las RUP.

Se lo diremos con educación y con claridad, Ángel Víctor Torres: a nosotros no nos engaña su socialismo de pleitesía centralista: se calló mientras su líder viajaba a Cuba.

Sí, es incómodo defender siempre e incondicionalmente a nuestro archipiélago: se llama nacionalismo canario, se llama Coalición Canaria –¿por qué creen que la ciudadanía canaria confía en nosotros desde hace veinticinco años?–.