Capítulo XIV (1ª parte)

Enfatización. Rompiendo la monotonía del mensaje

La equilibrada conjunción de los tres elementos, «técnica + concepto + elegancia», indispensables en la ejecución de las locuciones profesionales audiovisuales y de la oratoria pública, es de obligada activación para que los oyentes, espectadores y receptores finales del mensaje perciban dinamismo, sientan atracción, distingan originalidad, aprecien belleza y muestren interés; este controlado equilibrio global permite al locutor / orador implementar su voz con brillos sonoros, iluminar fragmentos, imprimir protagonismos, matizar conceptos y realizar diferentes registros verbales.

En el tema anterior (Capítulo XIII, Inflexión sonora), ya adelanté la existencia de dos soportes fundamentales que sostienen una sólida comunicación verbal, plena de significado y esmeradamente embellecida, para conseguir que el mensaje llegue al receptor de manera intuitiva, comprensible y, a ser posible, de forma atractiva y entretenida; en el presente capítulo voy a desarrollar el segundo de ellos: la enfatización, instrumento de relevante e inexcusable aplicación en cualquier circunstancia profesional en la que se comunique a través de la voz. 

Si cuando usted escribe dispone de ciertos recursos para resaltar texto —«entrecomillado», negrita, cursiva o subrayado, entre otros—, cuando habla y proyecta la voz también tiene la posibilidad de hacerlo.

Si desea dar un mayor protagonismo a un determinado término respecto a otro, potenciar el efecto sonoro de una palabra aislada, o de varias juntas, facilitar atractivos contrastes de estilos dentro de un mismo texto, captar la atención en un momento específico de su intervención verbal y, además, evitar la aburrida monotonía que proporciona un orador mediocre, apático, triste y falto de acción, entonces, debe realizar las técnicas para enfatizar verbalmente que le expongo a continuación:

Aislamiento de uno o más términos

Mediante la incorporación de dos silencios, bien definidos, uno anterior a la palabra y, otro, de similar duración, inmediatamente posterior a esta.

El silencio no es solo la ausencia de sonido, que también, sino que es parte de la comunicación, es decir, tiene personalidad y vida propia; tanto, que es capaz de provocar un bellísimo efecto iluminador sobre los contenidos.

El silencio es una pieza intrínseca de la locución y la oratoria. Mediante su correcto uso, además, permite despertar efectos de expectación, sorpresa o, incluso, aplicado en los finales parciales y definitivos de un texto, transmite al receptor las necesarias sensaciones de cierre de idea o de conclusión de desarrollo conceptual para, así, estructurar la narración o el discurso y facilitar al receptor su intuición y comprensión. 

Variación del volumen

A la baja, es decir, modificar la intensidad de la voz en el término elegido, respecto del volumen crucero que se aplica al resto del texto para imprimir un efecto de notable contraste sonoro en quien escucha y, activar de esa forma, el énfasis correspondiente. 

Variación de la velocidad

A la baja, mediante la desaceleración progresiva de la velocidad crucero aplicada sobre el término, o grupo de palabras, que usted decida enfatizar. De nuevo, la variación que percibe el receptor es la causante del consecuente efecto de iluminación y protagonismo que se pretenda subrayar con la voz.

Si se combinan dos o tres técnicas de las descritas anteriormente, el efecto enfatizador se potencia gradualmente, lo que permite al orador / locutor elegir, en cada momento y según el contexto, cuánta intensidad de aquel aplicar al término individual o al grupo de palabras que desea destacar.

Hasta aquí, las herramientas y procesos técnicos que permiten aplicar énfasis al antojo y voluntad del emisor del mensaje. En el próximo capítulo, le mostraré cuáles son los grupos de términos más habituales y susceptibles de aplicarles enfatización siempre, cada vez que uno de ellos aparece en nuestro texto, locución o discurso.

Permítame recordarle, antes de concluir este tema, la relevancia que tiene sobre la optimización del proceso comunicativo una adecuada aplicación de los silencios en las locuciones —audiovisuales o públicas— y confirmarle que, la ausencia puntual de sonido, mediante una correcta aplicación, no solo resalta y enfatiza, sino que también genera contrastes armoniosos, expectación, anula la monotonía verbal e, incluso, estructura los conceptos y marca los puntos de conclusión y de cierre de cuantas ideas parciales y globales se presentan en una emisión de voz, tanto en el ámbito audiovisual profesional como en el de la oratoria pública.

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Posgraduado Universitario Máster Oficial Comunicación Digital, Graduado en Periodismo y Titulado Universitario en Teoría de la Comunicación, en Información Audiovisual y en Comunicación Corporativa. Profesionalmente como periodista, desde sus comienzos hasta hoy, ha permanecido vinculado a lo largo de treinta años a diferentes emisoras de radio, públicas y privadas. Además, realiza colaboraciones como articulista, comentarista y tertuliano de radio y televisión. En el ámbito de la docencia, es formador en oratoria y locución audiovisual en radio y televisión de periodistas, locutores, actores, profesionales de medios de comunicación y de producción audiovisual, profesores de universidad, políticos electos y candidatos, altos ejecutivos, portavoces, profesionales liberales, gabinetes de prensa,  ponentes, universitarios, empresarios...